| contrabando.
Al rayar el alba
Luis Murillo
murillo22@frys.com
El guardia en la garita de una zona libre de un país tercermundista paró en la salida a un elegante cuatro por cuatro (de esos que usan los diputados), un día, tempranito en la mañana, al rayar el alba. "¡Alto!", gritó el guardia, "¿Usted, quién es?". "¡Soy diputado y soy privilegiado!", respondió el conductor. "¿Y qué diputado es usted?". "¡Pues, Rogelio Alba".
Al diputado en cuestión le encontraron un cargamento de whisky, ron, y cigarrillos, mercancía que se vende fácilmente en las abarroterías. La versión del político latinoamericano fue que el cargamento eran "regalitos para la beneficencia del pueblo" y que todo había sido ""un mal entendido".
Eso de contrabandear en las zonas libres es un método clásico de enriquecimiento ilícito practicado por los políticos de naciones pobres.
Comenzó desde antes de la dictadura en esa nación azotada por los robos oficialistas llamada..., ¿cómo se llama?, ¡ah, sí!, Panamá. Pero durante el "gobierno revolucionario del general Torrijos", mejor conocido como "la dictadura", el contrabando a costas del Tesoro Nacional en la Zona Libre arreció con vigor inusitado. Así, muchos oportunistas, apegados a los
militares, terminaron ricos. Llegada la democracia, afortunadamente, todos, sin excepción, fueron enjuiciados, recibiendo largas penas de prisión, y todas sus riquezas fueron devueltas a las arcas de la nación por orden directa de los respetados magistrados de la Corte Supremísima de Justicia. (Sí, como no.)
(Refrésquenme la memoria, pero, ¿no fue un señor Gustavo García de Paredes uno de los directores en esa época de la Zona Libre? Y, ¿no es ese el actual rector universitario, el mismo que está deseperadamente buscando la reelección en el campus?) Siguiendo con Panamá, la cosa se le está poniendo fea al gobierno de Martín. No ha habido más manifestaciones gracias a los fuertes aguaceros.
Pero el pueblo está claro en que las mal llamadas reformas a la CSS son crueles y golpean injustamente al trabajador en una nación ya de por sí esclavizada por las enormes desigualdades sociales y económicas. Y no hablemos de las indecentes decisiones de la Corte Suprema de "descautelarle" y devolverle su fortuna a cuanto hampón multimillonario se le ponga por delante. (Dicho sea de paso, un poco de fondos de pensiones han quebrado recientemente en Estados Unidos. ¿Qué tiene que decir sobre eso el "experto chileno"?) Aquí la cosa inteligente sería exigirle al tristemente célebre Carlos Duque que renuncie como presidente vitalicio del PRD y que le devuelva sus millones al Estado. Similarmente hay miles gozando de dineros adquiridos de manera dudosa, y algunos hasta tienen yates. Si el gobierno hiciera por lo menos un esfuerzo en recuperar las enormes cantidades robadas, ganaría un poco de autoridad moral para exigirle sacrificios al pueblo. Pero la inteligencia no es el fuerte de los políticos del patio. Referente a los intensos aguaceros, todos los años las inundaciones aumentan y se vuelven más feroces. Eso es precisamente lo que han estado por décadas vaticinando los ambientalistas que defienden la protección de los bosques. Pero todavía hay gente que no entiende. La tala de árboles es una mala idea. Si no me creen, dénse una vuelta por Haití donde, debido a la deforestación, las inundaciones y deslizamientos de tierra son horribles. Por último, las cosas que se ven en el país del Canal lo dejan a uno boquiabierto. Ahora, según noticias recientes, parece que el rector de la Universidad de Panamá, un perredé de tuerca y tornillo, ha sido demandado por distribuir diplomas falsos al detal. La cosa es tan seria que el campus ha sido allanado por la policía. Eso de la gente con diplomas falsos es un verdadero problema. ¿No fue durante la gestión de un presidente perredé que descubrieron a un veterinario que fungía como cirujano en el hospital del Seguro?
El autor es escritor y docente universitario
Además en opinión
• Al rayar el alba: Luis Murillo • Izquierdas: ¿mal necesario?: I.Roberto Eisenmann • Las reformas y la clase media panameña: Marquelda Tejeira R. • Avances en materia de libertad de expresión: Nubia Aparicio • Asamblea de Analfabetas funcionales: Kevin Harrington
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