Panamá no necesita de crisis institucionales como las que afectan a Nicaragua o Bolivia. Por eso, los resultados de la última encuesta sobre popularidad del presidente, Martín Torrijos, son la llamada de atención necesaria para que el mandatario tome decisiones que vuelvan a nivelar la credibilidad institucional entre los ciudadanos.
Una de las exigencias que se intuyen en el castigo a Torrijos es más presencia. Torrijos ha sido mal aconsejado por quienes lo retiran del primer plano mediático, y ponen a batallar a ministros y altos funcionarios que no siempre tienen un discurso coherente o no muestran la lucidez necesaria.
La segunda necesidad se centra en un plan de desarrollo del país a mediano plazo, sostenible y que no dependa de los vaivenes de los tres proyectos bandera del Ejecutivo este año: reforma fiscal, Seguro Social y ampliación del Canal. No se pueden jugar todas las cartas de la seguridad y prosperidad económica al Canal, porque este país es más y tiene necesidades urgentes en muchos frentes. Retomar el control político del país es una urgencia que si no es atendida por Torrijos puede pasar una factura demasiado costosa. |