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Panamá, viernes 10 de junio de 2005

Mileika Bernal
mbernal@prensa.com

 

Derecho a réplica

El derecho a réplica debe estar claro para todos, pero más para las fuentes que reclaman ese derecho.

Mileika Bernal
mbernal@prensa.com

En el Consultorio Ético de la Fundación Nuevo Periodismo me encontré con la respuesta a una pregunta sobre el derecho a réplica. Esta respuesta me pareció puntual, porque en Panamá la Asamblea Nacional acaba de aprobar la Ley 73, que regula este derecho.

En calidad de defensora del lector de La Prensa y basada en la experiencia de más de dos años en el cargo, me siento en la obligación de abordar el tema, pero antes quiero dejar claro que creo en el derecho a réplica, independientemente de cómo esté regulado.

También hay que dejar claro -tal y como lo explica el Consultorio Ético- que "desde el punto de vista jurídico, los países que reconocen el derecho de réplica lo hacen fundados en el derecho a la libre expresión y opinión, y en el concepto de la función social de los medios de comunicación".

El derecho a réplica es una obligación, no solo jurídica, sino ética, de los medios, y de esto no hay dudas ni entre los periodistas, editores o directores, pero tampoco debe haberlas entre las fuentes que reclaman ese derecho.

La Ley 73 es una modificación de la Ley 11 de 1978, que en el artículo 11 regulaba el derecho a réplica. El contenido de esa ley era casi imposible de cumplir, porque en vez de informar, los medios tendrían que llenar a diario sus páginas con réplicas.

Sin embargo, la nueva Ley deja algunos "detalles" sin definición clara, por ello vale la pena que quienes trabajamos en medios de comunicación reflexionemos sobre algunos puntos de dicha ley:

¿Quién determinará si corresponde o no un derecho a réplica? ¿Cómo un juez o la persona afectada podrán saber si el medio tiene disponibilidad de espacio para publicar una réplica? ¿Qué ocurre si el medio incluye algún aditamento a la réplica? ¿Será la aplicación de una multa (de 500 a 5 mil dólares) y la reincidencia, una medida correcta para corregir una información y quién determinará la gravedad de la falta? ¿Adónde irá a parar el dinero de la multa, al agraviado o a las arcas estatales?

Tampoco hace una diferencia, que creo es justa y necesaria, cuando se trata de un servidor público, que obviamente por la naturaleza de sus funciones va a estar bajo el escrutinio de los medios y de las personas que ejercen cualquier otra actividad privada. Desde mi perspectiva, son casos distintos. Obviamente, no me refiero a la vida privada de ninguno de los dos, sino a la actividad pública que ellos realizan.

A la defensora le corresponde, como parte de sus funciones, atender los reclamos de los lectores y las fuentes, por ello estoy en capacidad de decir que muchas fuentes usan el derecho a réplica para atacar al periodista y al medio, y no para exponer el punto que realmente les ha afectado. Otros piden un derecho a réplica por información que no tiene que ver con ellos, en ese caso es un comentario sobre la información, y un comentario no tiene el mismo carácter de una réplica. También hay casos en que las réplicas no son legítimas y por tanto no se les debería dar cabida en el medio. Hay algunos reclamos por informaciones publicadas, y el medio tiene las pruebas de que lo que se publicó es la verdad. Puede ocurrir, además, que las réplicas sean demasiado largas y no sean proporcionales a la nota.

Naturalmente, esto no es lo que pasa siempre, la mayoría de la veces son réplicas legítimas y por ello en La Prensa se reserva un espacio exclusivo para estos descargos, aunque siempre se hace una investigación con las partes involucradas.

La ley

Pero la ley no aclara ninguno de estos puntos. Veamos, pues, lo que dispone en el artículo 2: toda persona afectada por informaciones "inexactas o agraviantes", emitidas en su perjuicio a través de cualquier medio de comunicación, tiene derecho a efectuar, por el mismo órgano de difusión, su réplica, rectificación o respuesta en las condiciones que establece la presente ley.

También indica que se debe dar el mismo espacio (que la información publicada) y podrá ser razonablemente mayor, conforme a las circunstancias especiales de cada caso, según la disponibilidad del medio. La Ley -también- obliga a los medios a reservar un espacio o sección permanente para la publicación de la réplica y comentario de los lectores o cualquier persona afectada por la noticia.

En la Ley se advierte que "la publicación parcial o defectuosa dará lugar a que el agraviado recurra ante los tribunales por violación de este derecho". El término de tiempo para la publicación de la réplica es de 48 horas luego de que el medio reciba la réplica, con 24 horas adicionales, cuando el medio compruebe que le fue imposible cumplir con el término inicial, por causas ajenas a su voluntad.

Si el medio no cumple con las disposiciones anteriores en el término fijado en el artículo 2, dará al afectado el derecho de recurrir ante un tribunal competente y el tribunal ordenará la publicación de la réplica solicitada en un término perentorio y sancionará al medio de comunicación que incumplió con su deber de publicarla oportunamente con multa que oscilará entre 500 y 5 mil dólares, según la gravedad de la falta y tomando en consideración la reincidencia del medio en este tipo de conducta.

Los periodistas

Un editor de La Prensa comenta: "A mi juicio, el derecho a réplica debe ser una de las responsabilidades del medio de comunicación social, en este caso los periódicos. No puede ser que un medio afecte el honor y la reputación de una persona sin permitirle defenderse. Pero, ¿quién obliga a una persona a ser responsable y en el caso que nos ocupa, quién obliga a una empresa a ser responsable? ¿Es la responsabilidad un valor que tiene el mismo significado en todos? Creo que no. Cuando llegamos a esos niveles, donde los valores se trastocan, hay que utilizar la coacción, en este caso la ley.

Mientras que un reportero dice: "Me parece que es un derecho de los ciudadanos de responder. No veo ningún problema que se diga por ley que todo ciudadano tiene derecho a responder algo que lo ha afectado. Ahora bien, el Gobierno no debe regular si la réplica va en una página o en otra. O en el caso de la radio y televisión en una hora o en otra".

Una editora jefa tiene este punto de vista: "Creo que es obligación del profesional del periodismo tratar de reparar el daño que causa cuando incluye un error en una publicación. No deberíamos necesitar que el Gobierno intervenga para que cumplamos con nuestra obligación, no solo para con la fuente agraviada, sino, especialmente, para con el lector al que también se perjudica cuando se le ofrece una información equivocada".

Por definición, la tarea del periodista profesional es informar con precisión al público y cuando fallamos estamos en la obligación, moral y material, de rectificar para minimizar el daño infligido. Y digo minimizar porque es imposible reparar la clase de daño que causa la publicación de una noticia errada.

Otro veterano periodista dice que las leyes al respecto son tímidas y se limitan a ordenar a los medios que concedan ese derecho. En vista de esa timidez de la ley, condicionada por el temor a violentar la libertad de prensa, ese derecho debería ser respondido por los medios y como iniciativa particular.

Para un alto ejecutivo del diario, "el derecho a réplica debe ser una responsabilidad del medio", pues esto es lo que fortalece su credibilidad. Lo que le parece peligroso es el manejo subjetivo que se le pueda dar a lo que realmente constituye una réplica, sobre todo en el caso de los funcionarios.

El exceso de réplicas -comenta- pudiera convertirse en un atentado contra la libertad de expresión o de prensa para aquellos ciudadanos que tienen que someterse a un número excesivo de réplicas y de aclaraciones en temas que no necesariamente son de interés público.

La tarea del periodista es buscar la verdad mediante el recurso a distintas fuentes. Es su obligación tomar en cuenta la opinión de todos los afectados en una información, si esto no lo hace el periodista entonces hace un periodismo dogmático y excluyente.

La tarea del Estado es establecer normas claras para todos y en esa misma medida entonces poder exigir que se cumplan.


Hay que ponerse de acuerdo y encontrar una solución

.En un estado de derecho debe prevalecer el entendimiento, la sensatez y sobre todo el respeto a los derechos de terceros. Para aquellos que nos gusta vivir en democracia no podemos de ninguna manera aceptar el estado de desasosiego provocado por manifestantes que actúan de manera irresponsable ante un problema nacional que necesita del diálogo.

Es lamentable que dirigentes de gremios magisteriales y sindicales se aboquen a la desestabilización del país antes que al diálogo, llevando consigo a la masa gremial y trabajadora a la anarquía, con el solo objetivo de sabotear un sistema económico con el cual no están de acuerdo.

La situación que atraviesa nuestro país se agrava cuando irresponsablemente se esgrime en el debate público con información inverosímil, creando todavía más confusión.Sí es cierto que los movimientos gremiales están llamados a ser la voz del pueblo si es necesario; pero no a desestabilizar un país y sobre todo si es a ese país a quien supuestamente quieren, cómo se puede tener doble discurso en un tema tan delicado como este.

Por otra parte, tenemos un Gobierno empeñado en hacer las cosas en el marco de lo correcto, pero se le olvidó que existe una población desinformada y aterrorizada por el ambiente inestable en que habita, urge la necesidad de lanzar una campaña de parte del Gobierno de información directa y clara de lo que realmente tiene la ley y lo que no tiene, por qué se está callando antes informaciones y el que calla otorga.Pienso que no hay Gobierno perfecto, pero definitivamente sí los hay responsables.

Sin darle ni quitarle crédito al Gobierno pienso que está tratando de hacerlo bien y que si hay alguien que debería estar en la calle es la empresa privada y no los trabajadores, figurativamente, pues es ella en la que recae la mayor parte del peso de las reformas. Ojalá que ambas partes puedan encontrar un solo criterio por el bien de nuestra nación, para poder avanzar hasta obtener la patria que todos nos merecemos.

Ulises Pittí


Más deuda y mayores pagos por intereses

.El 16 de septiembre de 2004, bajo el encabezado "Gobierno anuncia drásticas medidas de austeridad", La Prensa informó de que el Consejo de Gabinete había aprobado, entre otras medidas, que "ni el Gobierno Central ni las instituciones descentralizadas podrán financiarse con más deudas" y que se "evitará la contratación de recurso humano con cargo a contratos temporales".

Resulta que en apenas unos pocos meses tales medidas quedaron en el fondo del basurero, puesto que en La Prensa del 8 de junio se reporta que el Gobierno solicitará al Banco Mundial que prorrogue el vencimiento de un préstamo millonario, por todo un año, lo cual implica más deuda y mayores pagos por intereses.

Según informes del Banco Mundial, ese préstamo, el Nº4635, se utiliza en gran parte para financiar jugosos contratos por servicios profesionales dentro del Ministerio de Economía y Finanzas y varias oficinas públicas más. Otra promesa que "no se pudo".

Marco L. Jurado


Busquen otras formas de protesta para el futuro

.En los últimos días he leído con preocupación a los dirigentes gremiales decir que tenemos que decir no al referendo sobre la ampliación del Canal. Digo con preocupación, pues este tipo de conducta de desobediencia civil sin lógica nos puede afectar a todos los panameños, porque esto va en contra del desarrollo del país.

El Canal de Panamá es la empresa estatal que más dinero genera actualmente y cada día son más las compañías navieras que están comprando buques tipo post-panamax, o sea que son más grandes que las esclusas actuales del Canal.

Tal vez no hoy ni mañana pero en un futuro no muy lejano el Canal de Panamá se quedará obsoleto y lo usarán muy pocas embarcaciones.Hay que pensar bien ese tipo de llamamientos y buscar otras formas de protestar por las reformas a la ley del Seguro.

No vaya a ser que ocurra lo mismo con el rReferendo para la reelección. En ese entonces, había personas en desacuerdo con las políticas de gobierno y votaron que no, evitando que sí algún día ocurre el milagro de tener un presidente que llene las expectativas de la mayoría, podamos tenerlo por cinco años más. Independientemente de nuestra afiliación política debemos ser objetivos al momento de expresarnos y de tomar decisiones que nos afecten en el futuro.

Dr. Israel Cedeño-González


Inconformes por crítica de restaurante Red Bambú

.Deseo comunicarles mi inconformidad por el método anónimo que utiliza el diario La Prensa, a través del artículo de Aristóloga, para llegar a conclusiones que tienden a dañar la reputación de establecimientos comerciales que han formado parte de sueños y logros familiares.Leí un anuncio que decía el día se publicaría los resultados de la visita de quien dirige esta columna.

Mi inconformidad radica en el hecho de desconocer si la persona tiene la autoridad y competencia para emitir juicios gastronómicos, ya que en medios periodísticos los críticos de gastronomía preguntan primero si uno está dispuesto a ser catalogado por una crítica de este tipo asumiendo el resultado de ser buena o mala.Sin embargo, las tácticas de Aristóloga y La Prensa, lejos de ser civilizadas, son tácticas poco responsables una vez que se mantienen en el anonimato y no hacen frente a los comentarios dañinos.

Quiero aclarar que el arroz se cocina con dos clases de vinagre (oscuro y blanco), la salsa es de soya con jugo de naranja y agua, según el gusto del cliente. El wasabi es preparado al momento de servir el suschi, o sea que es imposible que esté duro tal como se afirma y por último la pizza además de ser de combinación, lleva vegetalesNo leo este segmento, pues me cuesta aceptar que un periódico de tanta reputación se preste para una cosa semejante.

Penélope Athanasiadis


Panamá, nosotros... ¿Qué esperamos?

.Como siempre he dicho Panamá es una tierra santa, alejada de los desastres naturales y con los recursos necesarios para ser una potente competencia mundial en turismo. 50 millas es la distancia que divide al océano Pacífico del océano Atlántico, es el lugar más seguro en Centro y Sur América, posee un bosque lluvioso con 944 aves registradas y una diversidad de plantas, alrededor de mil 518 islas pueblan nuestros océanos y el Canal.

Panamá es un paraíso en potencia.¿Por qué con tanto potencial turístico Panamá alberga menos cantidad de turistas que países vecinos? Hay millones de respuestas, pero empecemos con la que nos involucra un 100%. Es triste, pero el pueblo panameño se maneja con el renombrado "juega vivo". Apenas vemos a un turista pensamos "ajo, este tiene plata" y encontramos la manera de sacar algo provechoso de su visita. Es penoso, pero es la realidad, existen más atractivos turísticos que gente servicial. El panameño es rico en valores y sentimiento de progreso.

David E. Ng




 
 
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