| tiempo de Tiranos.
Respuesta a una respuesta
Guillermo Sánchez Borbón
mirperez@cwpanama.net
En su respuesta, Paredes mezcla dos cosas muy distintas: el escándalo del Seguro Social y las reformas constitucionales. que, por iniciativa de él, se hicieron. Nadie niega su participación en los cambios (positivos, aunque insuficientes), que, con la participación de algunos partidos políticos, se le hicieron a la disparatada Constitución del proceso. Pero del dicho al hecho hay un gran trecho. El texto de la Constitución es letra muerta, si no existe la voluntad política de respetarla y hacerla respetar. Bajo el nuevo documento Noriega, a punta de pistola y paquetazos, le arrebató el triunfo a Arnulfo e impuso el candidato de los cuarteles, el mismo que un año después fue defenestrado porque intentó investigar el asesinato de Hugo Spadafora.
¿Usted ha pensado seriamente en demandarnos a Koster y a mí por calumnia? Los hechos relatados por nosotros son públicos y notorios. Los militares derrocaron a Royo para aliviar la indignación popular por el saqueo del seguro. Y usted era entonces el jefe de la Guardia. Nadie que la vio, olvidará su conferencia de prensa, aquella en que, entre otras cosas, ordenó el cierre "Desde ya" de todos los periódicos. Yo estaba en La Prensa viendo en un televisor el increíble espectáculo, cuando minutos después llegaron guardias a apoderarse de las instalaciones físicas del diario y a manguerear a los mujeres que hallaron en el camino.
José Renán Esquivel merecería un artículo aparte. Destapó la olla de presión sin saber lo que realmente hervía en su interior. Y salpicó a todo el régimen. Recuerdo que por aquellos días él llamó a alguien de La Prensa y le mostró la bomba que le habían puesto al avión en que iba a volar a Chiriquí. O al otro mundo.
Usted asumió públicamente la responsabilidad por los daños que sufrió La Prensa durante la ocupación del edificio por la Guardia Luego, un personaje funesto les aconsejó que no hicieran eso, que dijeran que fue un autoatentado. La lógica no era el fuerte del personaje aludido. Si las instalaciones estaban ocupadas por la Guardia, que no nos dejaba entrar, ¿cómo nos la arreglamos para destruirla? ¿Por telepatía?
El nuevo procurador fue el que relató a los medios todos los detalles de su renuncia. Según él, usted le dijo que "este país no aguanta otro gargantazo". Y Rodríguez agregó que Roberto Díaz Herrera lo había amenazado de muerte si no renunciaba.
También renunciaron a Esquivel, quien, como si se tratara de un simple cambio de trinchera (como decía el finado) regresó obedientemente al Hospital del Niño. A los pocos días nos invitó a Migdalia Fuentes y a mí a que fuéramos a verlo, pero únicamente para hablar de los problemas del hospital. Ni una palabra sobre el Seguro. Como es natural, rechazamos la invitación.
Los escándalos del Seguro constan en el libro que sobre el tema publicó Carlos Cuestas, en los números de La Prensa (cheques y todo) de la época y en la memoria de los que no la han perdido. Debe estar también en el expediente que se levantó sobre el caso, si es que manos criminales no lo han desparecido.
Si usted nos demanda, haremos desfilar a todos los involucrados en la monstruosa estafa y aclararemos de una vez por todas el caso, así como todas las responsabilidades individuales.
Tiempo de Tiranos fue un esfuerzo por comprender cuanto ocurrió en Panamá durante esos años. No es una novela. Tanto Koster como yo hemos escrito novelas y conocemos a fondo las diferencias que existen entre los distintos géneros. Mi "La Serpiente de Cristal", por ejemplo, es una novela que se desarrolla en Panamá entre mayo de 1968 y diciembre de 1989. Cuanto ocurre a los personajes es pura ficción, pero los acontecimientos y personalidades públicos se ajustan ceñidamente a la realidad histórica. Esta por impericia mía contamina a veces la ficción. Pero esos son otros 25 pesos.
El autor es director emérito de La Prensa
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