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Panamá, viernes 27 de mayo de 2005
 

discusión.

De cajón a caja

I. Roberto Eisenmann, Jr.

Durante mis 15 años de ejercicio de la dirección de este periódico -hace ya una década-, yo sentía que estábamos cumpliendo bien nuestro trabajo cuando las dos partes en una controversia pública nos acusaban de estar favoreciendo a la contraparte.

Si aplicamos esta tesis al proyecto de nueva Ley de la Caja de Seguro Social tendríamos que concluir que el proyecto presentado tiene aspectos positivos porque tanto empresarios como obreros la están objetando con vigor.

Unos, porque es demasiado light y no parece resolver el problema estructural a largo plazo, y otros porque consideran que cualquier cambio es negativo.

Cuando se trata de un proyecto tan extenso que toca tantos aspectos, con cálculos actuariales tan técnicos, es mejor opinar solo luego de un profundo estudio de todos los detalles.

Recuerdo mucho una conversación que tuve un día con mi padre quien estaba involucrado -entre otras muchas cosas- en el negocio de los seguros.

Salía de una reunión con unos actuarios extranjeros y se quejaba acremente de esa profesión.

"Los actuarios -me decía- cuentan con la ventaja de que hablan en un idioma que sólo ellos entienden".

"Cuando les pedí que me explicaran en el tablero sus cálculos sobre un asunto específico, fueron apuntando números y más números, sumas, restas, divisiones, raíces cuadradas… y luego de media hora de números terminaron con una cifra final …pero cuando yo ya desesperado me concentré en ella, me interrumpieron con un ‘¡más 20% en caso de error!".

Esta graciosa anécdota es para decir que yo, por incapaz, no haré esfuerzo alguno por hacer los números. Por suerte, hay muchos panameños y panameñas de diversos y variados sectores que se han dedicado a hacerlos e incluso han invertido decenas de miles de balboas en equipos computacionales especializados que les permiten hacer las "corridas" a todas las posibles variables que se presenten durante los debates. Gracias a ellos en un asunto tan técnico no hay necesidad por falta de recursos técnicos o tecnológicos de creerle al gobierno; todo es independientemente comprobable.

Una vez que la mayoría del país se aburra de los ultras y sus cierres de calles y vandalismo en su muy nefasto objetivo "del caos al poder", dominará el debate racional que, estoy seguro, producirá los muchos cambios que deben hacérsele al proyecto de nueva Ley de la Caja de Seguro Social.

Yo prefiero siempre el método del diálogo en busca de consensos nacionales previos al envío del proyecto a la Asamblea. El diálogo que se dio durante el gobierno pasado estaba próximo a un consenso total cuando el director de la Caja de aquel momento lo torpedeó por razones que ahora son muy claras.

Este gobierno prefiere escuchar en silencio las opiniones de los sectores, pero luego somete su propio proyecto a la Asamblea . Aunque es el método tradicional y es legítimo deja siempre el amargo sabor de la imposición; este gobierno ha preferido hacerlo así aún cuando conlleve un geométricamente mayor costo político.

Por lo pronto, yo, como ciudadano, quiero agradecerle de todo corazón a aquellos que tienen muchos meses de estar trabajando el tema con toda seriedad, a pesar de que son personas que provienen de diferentes sectores e incluso tienen entre sí marcadas diferencias ideológicas.

Siempre he considerado que los números no tienen ideología: un déficit es déficit, mírese desde el prisma ideológico que se mire. Cuatro mil millones de balboas de déficit no cambian en nada si se miran desde la izquierda o de la derecha. Los dogmas ideológicos (tanto de izquierda como de derecha) sesgan las pretendidas soluciones… mas no el tamaño del problema.

Ya ambos grupos polarizados tienen victorias a su haber.

El sector empresarial ha logrado que las soluciones ultra-light a 10 años se abandonen hasta llegar a una light de 38 años, suponiendo eso sí una economía boyante permanente.

El sector obrero con su constante "No a la privatización" ha evitado que el gobierno presente en el proyecto un inicio del sistema de cuentas individuales a una minoría de la población ocupada, porque aún cuando no lo es "se podría interpretar como una privatización" Así que, comenzando el debate, ya hay victorias de lado y lado.

Sólo queda esperar que el debate racional y paciente produzca mayores cambios positivos a lo presentado por el gobierno, para que la institución que es hoy un cajón de muerte para el Estado pase a ser una legítima Caja de Seguridad Social para los panameños(as) más vulnerables, comprobando que somos una sociedad civilizada y solidaria.

El autor es presidente de la Fundación para la Libertad Ciudadana


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