Amanecemos con dosescenarios cobijados bajo nuestro sistema democrático: la huelga indefinida convocada por algunos sindicatos y gremios de trabajadores, y el peso en la Asamblea Nacional de la mayoría que controla el Ejecutivo. Pero la reforma a la Caja de Seguro Social es un asunto de Estado y aquí es donde se demuestra el verdadero carácter democrático, cuando hay que construir acuerdos.
Por eso no es admisible la postura sindical de "o paran el proyecto o paramos el país". Aunque la huelga es un derecho fundamental, debe ser el último cartucho en la balinera.
Así también, por razones de Estado, el presidente Torrijos tiene el deber de escuchar y recoger todas las propuestas razonables de oposición y sindicatos -aunque parece que la flexibilidad oficial ya no da más de sí-. Asuman esta crisis como lo que es: un asunto vital para los panameños, que no puede convertirse ni en rehén político del poder ni en bandera desestabilizadora de aspirantes a contrapoder.
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