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Democracia en Panamá y Latinoamérica
Betty Brannan Jaén
WASHINGTON, D.C. - Hay 19 países en Latinoamérica y hasta los acontecimientos recientes en Ecuador, en Washington se decía mucho que todos los países latinoamericanos menos Cuba son democracias.
Un nuevo libro, titulado "Democracy in Latin America" [Democracia en Latinoamérica], por Peter Smith de la University de California en San Diego (Oxford University Press, 2005) hace un análisis cronológico y comparativo de la evolución de democracia en el hemisferio. No puedo hablar mucho de lo que Smith plantea en cuanto a los otros 18 países, pero si disputo sus planteamientos en cuanto a Panamá.
De 1900 a 1918, dice Smith, sin explicación, Panamá -"una cuasi-colonia de Estados Unidos" era un país "no democrático". Podríamos consolarnos con el hecho de México y Colombia, según él, tampoco eran democracias en esa época, aunque Smith sostiene que Costa Rica y El Salvador ya habían avanzado hacia un "republicanismo oligárquico" que a criterio de Smith no es democracia; pero Panamá tenía algo aún más primitivo. Esto me sorprende mucho porque, entre otras cosas, mi bisabuelo, Carlos A. Mendoza, fue uno de los presidentes de Panamá en ese periodo y yo nunca antes había oído decir que él no fue un mandatario democrático.
De 1919 a 1968, continúa Smith, lo que Panamá tenía como sistema de gobierno era ese "republicanismo oligárquico" que no es democracia, con interrupciones breves de franca "no democracia" en 1931, 1941, 1949, y 1951.
En otras palabras, Smith valida la tesis de que Panamá jamás había tenido democracia cuando ocurrió el golpe militar de 1968. Smith define "republicanismo oligárquico" como un gobierno con "fachada democrática pero que tiene poco que ver con el poder popular".
Hay elecciones, pero sólo como mecanismo en que distintos segmentos de la "elite" compiten por el poder. Pero bajo ese criterio, ¿como debemos catalogar a Estados Unidos, donde hay una dinastía en el poder y donde dos figuras de la aristocracia se disputaron las últimas elecciones presidenciales?
En 1968, sigue Smith, un gobierno "no democrático" llegó al poder en Panamá. Pero la sorpresa es que Smith escribe que esa "no democracia" finalizó en 1983.
De 1984 a 1985, afirma Smith, Panamá tuvo un periodo de "semi-democracia", seguido de otro periodo de "no democracia" entre 1986 y 1989. Otra vez, Smith no explica su análisis, y su listado de golpes militares en el hemisferio no aclara las cosas, porque Smith escribe que en Panamá hubo un golpe militar en 1983. Quizás él está pensando que la llegada de Manuel Antonio Noriega al poder fue una especie de golpe pero si es así, ¿como se puede señalar que la dictadura se acabó en 1983?
¿Y como se puede pensar que en 1984 y 1985 hubo "semi-democracia"? Smith sostiene que una "semi-democracia" ocurre cuando hay elecciones "que son libres pero no justas" porque hay competencia libre entre los partidos y candidatos pero los resultados son manipulados para favorecer un candidato por encima de los demás. Estoy totalmente en desacuerdo con esta tesis, porque una elección fraudulenta no es más que la fachada cruel de un régimen ilegitimo. Pensar lo contrario es hacerle el juego a los dictadores, como aprendimos muy bien en 1984.
Para ser justa con Smith, su análisis depende mucho del trabajo de Freedom House, que anualmente evalúa el estado de la democracia en 180 países del mundo. En 1984 y 1985, Freedom House sí aceptó el cuento del supuesto "veranillo democrático" y catalogó a Panamá como "parcialmente libre" (en lugar de "no libre", como había sido antes). En los últimos años, analistas de Freedom House me han admitido que eso probablemente fue un error y que su metodología actual es mucho más exigente.
A final de cuentas, sin embargo, lo importante es que todos los expertos -incluso Smith-concuerdan en que Panamá alcanzó el estatus de plena democracia en 1994, sólo cuatro años después de la caída de la dictadura. Freedom House había catalogado a Panamá como "parcialmente libre" en 1990 y bajo el gobierno de Guillermo Endara, su puntuación mejoró poco a poco todos los años hasta alcanzar estatus de "libre" en 1994, mientras que México y muchos otros países vecinos seguían en la categoría de "parcialmente libre", lo que significa que Panamá logro en sólo cuatro años lo que muchos otros países no habían logrado en décadas. Hoy día, explica Smith, la regla es que todo país con dos cambios de gobierno puede considerarse como un país democrático, aunque falte fortalecer derechos e instituciones. Panamá ya superó esa prueba con creces.
La autora es corresponsal de La Prensa
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