| PRIVATIZACIÓN.
Mi verdad sobre el hipódromo
Gabriel Zarak L.
zarak679@hotmail.com
El periodista Rafael Fernández dijo en el programa radial Carrusel Hípico, que "el hipódromo se había privatizado porque se encontraba en un estado de quiebra". Yo no comparto su opinión. Eso no sucedió durante la administración Zarak- Del Río y posteriormente Zarak-Salazar.
Para mí, una empresa se encuentra en un estado de quiebra cuando no genera los recursos para poder pagar sus obligaciones o cuando el total de sus pasivos iguala o excede el total de sus activos. Al tomar posición de mi cargo ante el ministro de Hacienda y Tesoro, Mario J. Galindo H., este me advirtió de que poderosos intereses estaban promoviendo la privatización del hipódromo y que si alguno de ellos me tocaba el tema que no le "diera mucho color" ya que desde su punto de vista jurídico esto no era viable dado que la Constitución vigente en ese entonces decía taxativamente que los juegos de suerte y azar solo podían ser explotados por el Estado, opinión que yo compartí.
Cuando asumí la gerencia del hipódromo, me encontré con deudas de arrastre a la Caja de Seguro Social, en concepto de cuotas obrero-patronal, al IRHE, IDAAN, INTEL y otras por más de 2 millones de dólares en conjunto, que venían de la administraciones durante los gobiernos militares cuando se llegó a un nivel de apuesta por encima de los 40 millones. Pasé momentos muy tensos en la negociación de las deudas.
Me reuní con el director general de la CSS, señor Jorge Endara P., para tratar de obtener la condonación o reducción de los intereses que la Caja cobraba sobre el saldo, pendiente de la deuda, con resultados negativos ya que su ley orgánica no se lo permitía. Sin embargo, mantuvimos un acuerdo de pagar el mes corriente y el saldo de la deuda que se le debía a cada uno de los ex empleados y empleados de la institución que llegaban a su edad de jubilación. Además, comenzamos a pagar una suma adicional que oscilaba entre 15 y 20 mil dólares mensuales.
Con el director del IRHE, Gonzalo Córdoba, Mario Galindo y yo logramos negociar y firmar un documento por medio del cual el hipódromo se comprometía a pagar el mes corriente y una letra mensual de 20 mil dólares como abono a la deuda vieja.
Con el IDAAN y el INTEL también negociamos el pago del mes corriente y un abono mensual a las deudas viejas. De lo arriba expuesto pueden dar fe el señor Jorge Endara y los señores Galindo y Córdoba
El hipódromo cumplió a cabalidad, con todos los arreglos de pago.
El hipódromo, durante mi administración nunca recibió subsidio directo del estado ni la condonación de ninguna de sus deudas. Tengo que admitir que el 5% de impuestos de premio a los jugadores no se remitió todas las semanas pero puedo afirmar que cumplimos en el 40% y 50% y que durante los últimos meses de mi gestión, siendo el ministro de Hacienda, Manuel J. Berrocal, se le cargó a la cuenta de operaciones del hipódromo, la suma de 80 mil y 90 mil dólares como su contribución a las arcas del Estado, por instrucciones del director general de Ingresos de ese entonces.
Tengo que decir con mucha satisfacción que aunque las apuestas de carreras en vivo, sin beneficio alguno de los ingresos del simulcasting, se mantuvieron en un nivel de 28 y 29 millones al año, (esto consta en los archivos del hipódromo), los premios, que eran muy superiores a los actuales, siempre se pagaron los días martes de la semana posterior a los tres días de carreras, sin interrupción o acumulación alguna. De esto pueden dar fe Sonia Laryle y Marva Smith, cajeras del hipódromo.
Durante mi gestión administrativa, el programa de clásicos, por lo menos uno por semana, se revisó y se aumentaron los premios de siete clásicos,
En los años 1987, 1988, 1989, hubo haras de crianza que vendieron su producción en un promedio por encima de los 15 mil dólares por ejemplar. Un punto importante que tiene que ver directamente con la privatización es que los salarios (incluyendo gastos de representación) del gerente, subgerente y algunos jefes de departamentos eran de 3 mil dólares, 2 mil quinientos y ochocientos mensuales respectivamente, que contrasta mucho con lo que pasó después de la privatización cuando se nombró un gerente general y cuatro gerentes de direcciones con sueldos que oscilaban entre los 4 mil y 7 mil dólares mensuales. Había austeridad.
Durante el periodo presidencial del doctor Ernesto Pérez Balladares, por presiones de las entidades financieras internacionales, que abogaban por la privatización de entidades gubernamentales, se dio en concesión administrativa, la administración del hipódromo a la empresa Equus Entertainment de Panamá, S.A., a partir del 1 de enero de 1998.
Quiero dejar sentado mi total desacuerdo en el contrato leonino que la asociación de dueños de caballos firmó por un período de 10 años, a partir del 1 de enero de 1998, con Equus Entertainment de Panamá, S.A. que fija el nivel promedio de apuestas en 35 millones para las carreras en vivo y 15 millones para las carreras de simulcasting. Total, 50 millones por año (no sé cómo los negociadores de los gremios del hipódromo pudieron aceptar este nivel de premios cuando el promedio de apuestas para los 10 años anteriores era de aproximadamente 28 y 30 millones por año). Además se otorgó licencias a Equus para operar 500 máquinas tragamonedas dentro del hipódromo así como la operación de apuestas deportivas o sport betting.
Quiero pedirle a los presidentes de los diferentes gremios que se encuentran actualmente negociando con la empresa Hípica de Panamá S.A. (HDP), que se asesoren sabiamente con el fin de llegar a un feliz entendimiento por el bienestar de tantas familias que dependen de este deporte, para su subsistencia.
El autor es ex gerente del hipódromo Presidente Remón.
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