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Panamá necesita coherentes políticas de incentivo y desarrollo de sectores productivos de la economía, sumado a la promoción de la inversión extranjera como intensos generadores de empleo estable y bien remunerado, para producir prosperidad social. Esa necesidad no puede conllevar el fomento de inversiones que atenten contra la hacienda nacional. Primero cuestionamos los permisos otorgados y la venta de los bosques del Parque Nacional Camino de Cruces, ahora ponemos en evidencia la intención de aprobar un proyecto que pone en peligro más de 600 hectáreas de bosque en la cima del cerro Ancón. No se trata de pintarnos de verde, sino de exponer situaciones que lejos de impulsar el desarrollo sostenido como resultado de sanas políticas, únicamente sirven para incentivar un turismo equivocado a costa de nuestras áreas de biodiversidad -fauna y flora-, así como del patrimonio de todos los panameños.
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