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El mega proyecto del nuevo canal
Marcos Jurado R.
Durante 91 años de funcionamiento, el Canal terminado en 1914 sirvió con sistemática eficiencia; durante 85 años bajo la tecnología y seguridad norteamericana; en adelante, con la administración panameña, ha logrado su rendimiento óptimo.Desde la época del ferrocarril Panamá-Colón, las bananeras Chiriquí y Bocas, Estados Unidos ha sido nuestro socio, sabido es que todas estas empresas han contribuido al desarrollo y progreso del país, no importa cómo se hayan utilizado los impuestos y aportes socio-económicos.Así tenemos que un primer aspecto importante es que el Canal de Panamá está saldado; esto es lo que conocemos como pueblo. En segundo lugar: está operando como hemos dicho, con eficiencia y productividad. Tercero, por el avance en la navegación, en magnitud, longitud, amplitud y número de naves, lo ha hecho insuficiente. Dicho en pocas palabras, para la demanda actual.
Por las razones anotadas, debemos conservarlo como está, donde está y esforzarnos en defenderlo de depredadores, invasores, precaristas, sindicatos y políticos. Los que hemos vivido en Panamá y Colón y conocemos las riberas del Canal, áreas del lago Gatún, las represas del río Chagres y otras afluentes, así como islotes, ensenadas y contenciones, hace 25 años había 5 mil campesinos aproximadamente; según sus propios voceros hay en esas áreas más de 60 mil que no desean abandonar el lugar y ni la ARI ni la ACP han logrado reubicarlos; a mi juicio no son los mejores conservadores de la biodiversidad requerida para esa empresa que por antigua debemos cuidar como virgen, solo así podremos disfrutar por mucho tiempo, por una eternidad, esa colosal obra que nos dejaron los norteamericanos como herencia saldada.Al momento de entrar en vigencia los tratados Torrijos - Carter en 1978, según peritos, el inventario de bienes transferidos a Panamá, sumaban aproximadamente 30 mil millones de balboas; se comentaba que sería la solución económica de los panameños pobres; esa suma entre 3 millones de habitantes (que no éramos) estos reducidos a un millón de familias correspondería a treinta mil balboas a cada familia (los marginados no han recibido nada que se sepa; nada de esa atomización de balboas).
El monto de 10 mil millones de balboas que costaría la ampliación de la vieja obra probablemente alcance para el nuevo canal construido con las nuevas y sofisticadas técnicas; de micro y macro equipos eficientes y rápidos que por rápidos quizá sean económicos.La diversificación de negocios similares nos debe permitir otro canal.De distinguidos ingenieros hay algunas proyecciones, una del ingeniero A. Sucre de hace algunas décadas, que propuso una ruta por el Atrato, otra la llamó Sasardi-Gordi; más reciente la del ingeniero Demóstenes Vergara, y el proyecto de un nuevo canal por ensenadas; de las ventajas enumeradas citaremos algunas. "La tercera emplearía más personal durante su construcción y generaría más empleo por multiplicidad de desarrollo". La nueve: "ocho mil hectáreas y 150 Km de nuevas costas" aprovechables para emporios industriales, comerciales y turísticos, creando grandes y selectas plazas de trabajo.
La trece: "su capacidad portuaria sería abrumadora, las ensenadas serían inmensas superficies acuáticas de aguas tranquilas que permitirían la evolución, anclaje y atracamiento de las más grandes naves"... a nuestro parecer es un proyecto impresionante por su viabilidad. Hace 40 años el profesor Rubén Darío Carles, en sus clases de economía en la Universidad de Panamá, nos platicaba que un nuevo canal costaría aproximadamente dos mil millones de balboas y que esto generaría un auge económico tan grande que se temía que una vez más fueran los extranjeros los más aprovechados.Tenemos así que por cada 10 años transcurridos ha aumentado 2 mil millones de balboas, de lo que resultan los 10 mil millones que costaría la ampliación del actual.Un nuevo canal sería la llave "ábrete Sésamo" para los más grandes problemas económicos del país; para mencionar uno "El desempleo".
Nosotros para obtener esas astronómicas sumas que por grandes deben pesarse, en lugar de contarse probablemente tengamos que recurrir a la más cercana potencia y mayor usuario del Canal, EU, que si no tiene la mejor tecnología o equipos, tiene los recursos para contratarlos donde se encuentre; además de que en los tratados del Canal, por alguna parte debe haberse reservado el derecho a la construcción o aprobación de cualquier otro canal en cualquier parte de Indoamérica.Otra fórmula puede ser la de financiamiento por los usuarios pagaderos con peajes.Determinante será la participación de los grupos organizados de ingenieros, arquitectos y sus respectivas escuelas de las diferentes universidades; empresa de desarrollo y promoción nacionales e internacionales, así como financistas y economistas.Un canal por Nicaragua sería rentable, como sería otro en Panamá; otro por Panamá restaría negocios al actual, como nos restaría uno por Nicaragua.
Dicho más simple, otro canal por Panamá competiría con el actual, pero uno por Nicaragua también, luego entonces no nos detengamos.Vale esperar de una buena y nueva negociación desposeída de compromisos y ataduras umbilicales para que logremos una obra moderna, funcional y futurista, digna de los panameños en un país rico "donde puedan haber necesidades, pero no pobreza y menos pobreza extrema", que no se venda ni se hipoteque; que sea herencia saldada para estas y futuras generaciones.
El autor es contador público autorizado
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