El sacerdote católico Enrique Delgado fue condenado ayer jueves por un tribunal costarricense a 30 años de prisión por seis cargos de abusos sexuales en perjuicio de tres menores de edad. La sentencia condenó al religioso por abusos que ocurrieron durante 2002 en su casa, donde reunía a los jóvenes, quienes en ese entonces tenían entre 15 y 16 años de edad, para supuestamente realizar labores en programas de ayuda social.