|
Ha transcurrido más de un mes desde que se creó la Comisión del Pacto por la Justicia, con el propósito de plantear soluciones concretas al problema del sistema judicial. Pero en lugar de presentarnos una estrategia sensata, la Comisión ha engendrado una docena de subcomisiones para atender el asunto. Definitivamente, el mensaje está dado: podemos sentarnos tranquilamente a esperar, pues esa solución no parece ser de mucho afán, al contrario. Como una bofetada a la conciencia ciudadana y a la exigencia de un verdadero adecentamiento de la justicia, los actores del Pacto se valen de poco ingeniosas argucias para darle largas al solicitado dictamen. El pueblo no necesita más comisiones ni subcomisiones dilatorias que no son más que simple demagogia barata, sino acciones efectivas y serias que demuestren auténtica voluntad de cambiar el rumbo torcido de la justicia y rescatar los valores perdidos.
|