Panamá, viernes 8 de abril de 2005
 
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testimonio.

El Mensajero del amor

Ameth Cerceño Burbano

Nunca tuve la oportunidad de estar cerca del papa Juan Pablo II, el año 1983, cuando visitó nuestro país. Yo sólo tenía un mes y días de haber venido al mundo. Pasaron veintidós años para que pudiera estar cerca de Él, sin imaginar que una semana después el Papá se iría de este mundo. Era la primera vez que visitaba Roma, viajé para participar en el Congreso UNIV, evento internacional que se realiza cada año desde 1968, durante la Semana Santa, donde se reúnen miles de jóvenes de todas partes del mundo para discutir temas de actualidad. El tema de este año era "El Lenguaje de la Música". Aprovechando la estancia en Roma, participé en los oficios de Semana Santa. Era la primera vez que el Sumo Pontífice no acudía por su delicado estado de su salud, sin embargo algunos días pude verlo: el Domingo de Ramos, desde su ventana, y el Viernes Santo, a través de una pantalla colocada en el Coliseo, mientras se realizaba el Vía Crucis. El Papa seguía los oficios desde la televisión. El verlo me ayudo a comprender que ante la enfermedad y las dolencias se puede encontrar la esperanza y la paz en Jesucristo, que todos tenemos que llevar su Cruz, aunque parezca pesada, con la fuerza de Nuestro Señor Jesucristo. Él siempre le prestó atención a los jóvenes, señalaba que cada uno de nosotros en el camino de la juventud nos encontráramos con Cristo, para confirmar ante Él, con el testimonio de la conciencia. En su mensaje a los jóvenes que participamos en el UNIV, el Papa nos dijo que, a partir de los estudios universitarios, nos esforcemos por construir una nueva cultura, respetuosa de la verdad del hombre y de la sociedad. Los jóvenes somos protagonistas del mundo en que vivimos. Las enseñanzas que nos deja Juan Pablo II son una tarea que debemos poner por obra para eliminar los valores negativos que nos impiden conocer a Dios.

El materialismo, la vanidad y la ambición producen la división del hombre. A los jóvenes, nos toca trasmitir este mensaje de paz, de amor y de unidad.

El autor es estudiante de derecho
Además en opinión

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El Mensajero del amor: Ameth Cerceño Burbano




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