
¿Qué pasó con Miguel Callist?
Gustavo
Ampudia P.
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OPINIÓN IAntes del combate entre Miguel Callist y el colombiano Jorge Noriega, el primero me dijo que yo vería algo increíble esa noche.Y eso mismo pude ver: algo increíble.Callist, quien en los primeros asaltos mostró un gran boxeo, se quedó sin gasolina y eso fue aprovechado por Noriega, quien se llevó el triunfo por nocáut técnico en el octavo asalto.
Gracias al árbitro Omar Quijada, el panameño no recibió un castigo innecesario, algo que debe agradecer.Muchos criticaron la actuación de Quijada, pero yo no, ya que Callist no tenía nada y pudo haber recibido un golpe mortal. Qué hacen los que pidieron que siguiera... nada, ir al entierro y ya.
Es más, la noche de la pelea me senté en butacas, para ver el combate sin ningún tipo de presión. Era un fantasma en el gimnasio Roberto Mano de Piedra Durán.Y desde allá arriba observé un combate excelente para Callist en los primeros cinco asaltos, dándole todo tipo de golpes a Noriega, quien lo único que buscaba era colocar sus bombazos.
No le vi nada más al colombiano. Solo fortaleza y ganas de triunfo.Pero a partir del sexto asalto la gasolina se le acabó al panameño, algo que ni siquiera su entrenador Rigoberto Garibaldi pudo evitar.Algo hay que hacer. No es posible que los púgiles locales se queden sin energía, y esta no es la primera vez que eso sucede. Eso no lo entiendo. Deben tener fuerzas hasta el último asalto. Para eso entrenan, ¿no?No hay que culpar a nadie. Creo que Noriega vino en buenas condiciones y eso le bastó para vencer al panameño, quien mostró en el ring mejor estilo.Pero de estilo y fintas no se gana en el boxeo, un deporte que ha evolucionado mucho, y ahora, aunque parezca loco, la fortaleza da victorias.
El autor es periodista
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