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Remedios a la criminalidad
Eliécer Augusto Pérez
La criminalidad constituye un problema socio-político, y se encuentra en un proceso ascendente sin que los gobernantes planifiquen una Política Criminal cónsona con la realidad, que sea capaz de prevenir, reprimir y tratar las conductas antisociales cuyo incremento afecta a la ciudadanía.
A partir de los gobiernos democráticos de 1990, se ha ignorado que el problema de la criminalidad se combate de manera sostenida y coordinada, a partir de una visión o enfoque holístico, capaz de integrar a todos los organismos que les concierne el problema de la seguridad ciudadana incluida la sociedad civil.
La criminalidad convencional u organizada, no es imposible de combatir, sólo exige afrontarla con una estructura eficaz y científica, esto es, mediante una Política Criminal que aborde tres grandes bloques socio-políticos como son: la prevención a través de reformas que incluya a todas las instancias que participan en los procesos de socialización del ser humano y amplíe las oportunidades de su desarrollo; la represión que involucre de manera coordinada a todas las autoridades instituidas para proteger la vida, honra, bienestar y seguridad de las personas y sobre todo a los encargados de la administración de justicia; y un Sistema Penitenciario fundado en objetivos científicos de rehabilitación, seguridad y defensa social.
Una eficaz Política Criminal conlleva la transformación radical en el ámbito individual y colectivo de la sociedad panameña, ello es inviable dentro de la misma institucionalidad tradicional, sustentada en estructuras administrativas concebidas hace más de diez años. Ejemplo de ello, es un Órgano Judicial, un Ministerio Público, la Policía Nacional y la Policía Técnica Judicial que reproducen los vicios, las interconexiones político-administrativas y métodos improvisados, propios de las peores épocas, en donde lo único que cambia cada diez a cinco años, es el rostro de sus direcciones.
El autor es abogado y criminólogo
Además en opinión
• Cuando mueren los principios, muere la justicia: Carlos A. Voloj Pereira • La ira de los mansos: Ramiro A. Vásquez Chambonett • Los delitos contra el ambiente: Giovanni E. Olmos Espino • Cuando la prudencia es la mejor consejera: Guillermo A. Cochez • Remedios a la criminalidad: Eliécer Augusto Pérez
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