Panamá, domingo 3 de abril de 2005
 
SECCIONES
  Portada
  Hoy por hoy
  Nacionales
  Deportes
  Opinión
  Mundo
  Negocios
  Vivir +
  Reseña
  Sociales
  Horóscopo
  Mosaico
  SUPLEMENTOS
  Ellas Virtual
  Martes Financiero
  Aprendo Web
  R. Empresarial
  SERVICIOS
  Titulares por email
  Directorio de email
  Reportajes
  Columnistas
  TIEMPO LIBRE
  Turismo
  De interés
  Cine
  De noche
  Restaurantes
  Recetario
  SEPARATAS
  Pulso de la Nación
  AYUDA
  Guía del sitio
  Tarifas
  ¿Quiénes somos?
  Contáctenos
  VISITA
  Defensoría del pueblo
   

 

diplomacia.

Entre Panamá y París

Betty Brannan Jaén

WASHINGTON, D.C. -- En 2006, Panamá y Francia cumplirán 100 años de relaciones diplomáticas muy cordiales. El nuevo embajador panameño ante la república francesa, el historiador y geógrafo Omar Jaén, subraya que Francia fue el segundo Estado en reconocer la independencia de Panamá, pese al amargo sabor del fracasado intento francés de construir un canal interoceánico en nuestro istmo. Pero el embajador también señala que en estos 99 años de relaciones diplomáticas, ningún presidente francés ha visitado Panamá y nuestro país ha recibido una sola visita ministerial de Francia.

Por ello, me explicó Jaén en una extensa entrevista, una de sus tareas será fomentar encuentros de alto nivel entre el gobierno francés y el panameño, junto a promover inversiones, turismo, intercambios culturales y una mejor imagen de Panamá.

Omar Jaén (no relation, como dice Guillermo Sánchez Borbón) es una figura distinguida en los círculos intelectuales de Panamá. Posee dos doctorados de universidades francesas, es autor de numerosos libros y artículos especializados, ha sido ganador del Premio Ricardo Miro, y tiene varias condecoraciones del gobierno francés. Habla un francés de elegante fluidez y su esposa, Jacqueline, es de nacionalidad francesa.

Lo entrevisté el 16 de marzo en la Embajada de Panamá en París, ubicada en el soleado segundo piso de un inmueble clásico a la sombra de la Torre Eiffel, a pocos pasos de la pequeña Place de la République de Panamá.

"Aquí yo encontré un gran vacío", declaró Jaén, señalando que los embajadores del gobierno previo dejaron una escasez de iniciativas diplomáticas en marcha y un perfil diplomático que rayaba en invisibilidad. Incluso había un historial bochornoso de deudas en cuanto al alquiler de la Embajada.

Ante eso, Jaén dice que su primera tarea fue "levantar la bandera". Es decir, iniciar una ronda de visitas y reuniones para hacer contactos y crearle una presencia diplomática al país. Pero la realidad es que Panamá dista mucho de ser una prioridad para los franceses. "Esa es la pura verdad, no nos engañemos", afirmó Jaén.

¿Siente Francia alguna "relación especial" hacia Panamá como legado del monumental proyecto francés del Canal? A los franceses solo les queda "un muy vago recuerdo histórico" de aquello, respondió Jaén.

El único tema con Panamá que a Francia verdaderamente le interesa es la neutralidad del Canal y esto está vinculado al deseo de Francia por asegurar que sus cargamentos de basura radioactiva puedan seguir transitando por el Canal de Panamá.

"Para ellos, eso es importante", reconoció Jaén. Este explicó que la posición francesa es que si ese material transita también por territorio francés, es porque ellos saben que no hay peligro.

¿No fue eso lo que dijeron los rusos antes de Chernobil? "Son dos cosas muy diferentes, dos mundos muy diferentes", contestó el embajador.

Mas allá de "levantar la bandera" en Francia, Jaén ve la necesidad conceptual y practica de elevar la imagen internacional de Panamá.

¿Cual debe ser la imagen transmitida por Panamá? Jaén subraya que durante 500 años, "la función de Panamá ha sido facilitar el intercambio y la comunicación entre los hombres, entre las económicas, entre las culturas". Por ello, resumió el embajador, Panamá debe presentar la imagen de "un país pacífico y responsable, que quiere contribuir con la comunidad internacional y quiere, como consecuencia, que esa comunidad lo reconozca y lo haga partícipe del desarrollo del mundo en lo económico, lo político, y lo social." En otras palabras, dijo Jaén en un discurso ante el Instituto de Estudios Elevados de Defensa Nacional en París, "Panamá es más que un Canal".

Traducir ese concepto a lo práctico abarca el discurso y el comportamiento del Estado panameño así como su representación física en el exterior, en cuanto a instalaciones, despachos, y personal. En cuanto a las instalaciones físicas, Jaén concuerda en que Panamá debiera ir adquiriendo propiedades en los lugares más importantes; ello aseguraría una representación decorosa y sería un ahorro para el Estado. En el caso de París, desde 1998 se ha venido gestionando la compra del piso donde se encuentra la Embajada, a lo que pareciera ser un precio favorable, y los dueños del inmueble parecen ansiosos de vender. El Estado debe estudiarlo con cuidado.

Pero la imagen de un país depende también de la calidad de su personal diplomático.

¿Que puede decirse, entonces, de los nombramientos muy cuestionables como el de Sandra Noriega? "El diplomático siempre responde de manera diplomática", respondió Jaén con una sonrisa. "Mi posición no puede ser otra que la del Gobierno panameño".

La autora es corresponsal de La Prensa


Además en opinión

Juan Pablo II y el nuevo Papa: Néstor Jaén S.J.
Sociedad hipócrita: Xavier Sáez-Llorens
Entre Panamá y París: Betty Brannan Jaén
Papa, Papa, ¡Papá!: I. Roberto Eisenmann, Jr.
El Papa, la unión y el fútbol: Manuel De Almeida




Corporación La Prensa TEL (507)222-1222
La Prensa Web TEL 323-7292 / 323-7338
Apartado 6-4586 El Dorado Ave. 12 de octubre, Hato Pintado Panamá, República de Panamá
 

 
 
  BUSCADOR
 
Google
Web
prensa.com







Derechos reservados. Corporación La Prensa.