Al Cheché lo que es del Cheché
Campo
Elías Estrada
cestrada@prensa.com
OPINIÓN INadie puede desconocer las agallas y el atrevimiento que le ha impuesto el Cheché Hernández a este seleccionado nacional. Ni demeritar la labor del técnico colombiano y su asistente paraguayo, así hayamos tenido algunas diferencias con el técnico bogotano, que a mi juicio él mismo se la buscó por su prepotencia.
El sábado fui uno de los periodistas que lo critiqué con fundamentos, porque en mi opinión él se equivocó con su replanteamiento en la última parte del partido contra Costa Rica, en el que cometió un par de errores garrafales, que nos costaron los tres puntos.Escuché muchas voces de protesta después de la derrota ante los costarricenses. Se insinuaba que el Cheché tenía los días contados si se perdía el miércoles contra México.
No compartí esos comentarios, porque pienso que independiente de las diferencias que hayamos tenido, él tiene que continuar y terminar con este proceso que es suyo. Y así tiene que darse. Aparte, porque se lo merece. Nos clasificó a la hexagonal final y le tenemos que estar agradecidos. Ya es parte de la historia. No sería justo que se repitiera lo que se hizo con Gary Stempel, que después de clasificarnos a un primer mundial juvenil, la federación lo despidió sin ninguna razón ni fundamento.
A mí me parece que en ese aspecto tiene que haber un respeto por los técnicos y sobre todo cuando se ha visto el trabajo y se han dando los resultados.La crítica siempre tiene que darse en el periodismo, imagínense, ¿qué sería de los medios si todos echaran flores y no se cuestionara? Aquí, el técnico se sintió incómodo porque se le criticó, pero él sabe que los cuestionamientos que se hacen en Panamá no son ni la milésima parte de lo que se dice en otros países futbolizados.
El Cheché más que nadie lo sabe. Yo soy de la opinión que las críticas sanas siempre surten efecto. Me parece que el técnico las asimiló. Se notó. El miércoles aprendió de los errores que cometió en el Ricardo Saprissa. Hizo un buen planteamiento y consiguió un punto de oro e histórico, por haberse alcanzado ante uno de los dos colosos del área que no han podido ganar en el Rommel.Cuando terminó el primer tiempo ante México, le decía a un colega, que esperáramos el segundo tiempo para ver cómo el Cheché le iba a cambiar la cara al equipo. Y en efecto sucedió. Como en otros partidos. Esa es una de las principales virtudes que tiene el técnico. Estudia bien al rival en los primeros 45 minutos y en el segundo tiempo los encara de otra manera.
El ingreso de Tejada y el golazo (de chilena) que anotó nos devolvió el aliento. La duda era ver cómo iba el técnico a terminar el partido. Afortunadamente se culminó de la mejor forma y Hernández pasó de villano a héroe en un lapso de cuatro días.El gol de Panamá llegó a una buena hora. Le devolvió la alegría al pueblo panameño que festejó el empate como un triunfo.Haberle empatado al sexto en el ranking de FIFA da una esperanza para lo que viene. La batalla no ha terminado.
Lo que importa ahora es no perder la humildad y seguir haciendo historia partido por partido.Es un hecho que Panamá ha mejorado, que aún nos falta corregir muchos errores y que debemos reconocer que se ha avanzado de la mano de un técnico que conoce de la materia, que tiene sus debilidades, pero que insinuó estar abierto para el diálogo como lo dio a entender después del partido del miércoles.
Es de hombres reconocerle a los jugadores y al cuerpo técnico lo que hicieron el miércoles y que ellos comprendan que los medios de comunicación están con la selección nacional. Hoy hay que aplaudirles. Y si habla de limar asperezas con los medios, que entienda que como una persona pública no está exento de las críticas. Los problemas con los medios se los buscó él mismo. Hay que hacer un alto y felicitarlo.
El autor es periodista
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