Panamá, viernes 1 de abril de 2005
 
SECCIONES
  Portada
  Hoy por hoy
  La Ciudad
  Nacionales
  Deportes
  Opinión
  Mundo
  Negocios
  Defensor del lector
  Vivir +
  Reseña
  Sociales
  Horóscopo
  SUPLEMENTOS
  Ellas Virtual
  Martes Financiero
  Aprendo Web
  R. Empresarial
  SERVICIOS
  Titulares por email
  Directorio de email
  Reportajes
  Columnistas
  TIEMPO LIBRE
  Turismo
  De interés
  Cine
  De noche
  Restaurantes
  Recetario
  SEPARATAS
  Pulso de la Nación
  AYUDA
  Guía del sitio
  Tarifas
  ¿Quiénes somos?
  Contáctenos
  VISITA
  Defensoría del pueblo
   

 

Jean Paul Sartre y Raymond Aron.

Perspectiva
Destinos cruzados

Mario Castro Arenas

Francia celebra el centenario de los dos pensadores políticos más significativos del siglo XX: Jean Paul Sartre y Raymond Aron. A pesar de sus posiciones ideológicas irreconciliables, debemos discernir la línea de divorcio entre estos dos compañeros de generación, graduados en Filosofía por la misma época, ambos discípulos de Husserl y Heidegger en Alemania. Fueron apasionados animadores de fascinantes polémicas que repercutían en los cafés de Saint Germain des Pres, polémicas que muchas veces degeneraron en insultos. Sartre encarnó, a partir de la década de los cincuenta, al intelectual comprometido con las controversias sociales de su tiempo, al pensador de vanguardia, compañero de ruta de la Unión Soviética, apologista de Mao Tse Tung, defensor de Cuba socialista. En la orilla opuesta, más cerebral y menos histriónico, Aron representó al analista político liberal antigregario al que los profesores marxistas le cerraron las puertas de las universidades francesas, porque expuso, con lucidez, que ahora pasma, la alucinación del "opio de los intelectuales" revolucionarios y las contradicciones de los regímenes comunistas. "Los anticomunistas son unos cerdos", estigmatizó Sartre a su viejo camarada de la Escuela Normal Superior de París, en un arranque de ofuscación fulminante. Aron acompañó a De Gaulle en el exilio en Inglaterra y dirigió en Londres La France Libre, mientras en Francia imperaba la censura de prensa de los ocupantes nazis. Sin embargo, después fue la bestia negra de la izquierda, en tanto que Jean Paul Sartre oficiaba de oráculo de la rive gauche del Sena. Aron y Sartre estaban predestinados a ser filósofos académicos. Pero uno derivó al periodismo doctrinario y el otro a la novela, el teatro, la biografía. Sartre era más escritor, más literato. Fue (es) uno de los más brillantes prosistas franceses, cuya versatilidad se derramó en géneros literarios diversos. Aron poseyó una escritura fría, desapasionada hasta la gelidez, premeditadamente antirretórica, que buscaba por encima de todo la exactitud, le mot juste. Se han apagado las últimas ascuas de la militancia revolucionaria de Sartre. Los nuevos pensadores franceses -Bernard Henri Lévy Grasset, Denis Bertholet, Bernard Lefort Ramsay- analizan sus desmesuras políticas y sentencian sus equivocaciones dentro de un revisionismo implacable. Existió una contradicción íntima entre el filósofo riguroso de El Ser y la Nada y Crítica de la Razón Dialéctica y el autor de libros de teoría política coyuntural como Huracán sobre Cuba y los ensayos de la revista Le Temps Modernes. Formó parte de un movimiento de maoístas franceses y fue cofundador del diario Liberation .

La pasión ideológica fue ahogando poco a poco su extraordinaria inteligencia, pasando de filósofo a propagandista, de escritor a libelista. A los finales de su vida, alcanzó a balbucear una autocrítica, después de observar el desmoronamiento de sus castillos revolucionarios. Al revés de Sartre, Aron hoy atrae mucho más lectores, compensando la oscuridad que lo ultrajó durante el apogeo de los dogmas marxistas. Las reflexiones de Aron sobre la obra de Max Weber y Michel Polanyi son discutidas en los seminarios de ciencias políticas de las universidades, no porque anunciaron el auge de ciertas construcciones ideológicas, sino porque son análisis impersonales.

Se leen, asimismo, sus magistrales trabajos sobre teoría marxista, relaciones internacionales, Hegel y otros filósofos. No permitió en sus editoriales y columnas en Le Figaro, y en el semanario L’ Express que la subjetividad o la pasión política sustituyeran a la lucidez. En sus Memorias reconstruye el tiempo de la fraternidad con Sartre, Simone de Beauvoir, Paul Nizan y Merleau Ponty.Irreconciliables en lo ideológico durante su primera madurez, Sartre y Aron unen hoy sus destinos cruzados en los fastos del centenario. La muerte "que con callado pie todo lo iguala", según el soneto de Francisco de Quevedo, reconcilia a estos polemistas franceses porque la posteridad suele ser benévola con muertos de tan resplandeciente inteligencia. Raymond Aron procedía de una familia hebrea de la burguesía francesa; Sartre fue un pequeño burgués de El Sarre, tan mimado como rebelde con su madre. Odiaba a su padrastro fabricante de barcos, con la pasión que Baudelaire detestó a su madre por su matrimonio con el general Aupick. Más allá de las disidencias, su talento iluminó el mundo con un fulgor que Francia acrecienta al cumplirse cien años de su nacimiento.

El autor es escritor y periodista
Además en mundo

Terri expira en brazos de su esposo
Someten a Kissinger a una angioplastia
SARS se contagia aun después de la curación
Extirpan ojo derecho a Febres Cordero
CPI solicita información a Colombia
Uribistas presionan a magistrados
Condenan a miembro de banda de pistoleros
España quiere convertirse en aliado de Colombia en la lucha antiterrorista
Información de inteligencia de EU sobre Irak estaba errada
Desaparece material radioactivo
Fisco chileno pide desafuero de Pinochet
Procuradora pide derogar Ley de Amnistía en El Salvador
Campesinos asesinan a dos pandilleros en Honduras
Advierten sobre desastre ambiental
Gutiérrez llama al diálogo a opositores
Buscan desarmar a pandilleros haitianos
Nuevas réplicas en isla de Nias desatan el caos
Aumentan penas en condenas por caso Elf
Agca dice que tuvo cómplices en Roma
Hutus de Ruanda denuncian genocidio
Desvían oleoducto para proteger ballenas
Extienden estado de emergencia
Alberto asume la regencia
Perspectiva: La solución argentina
Perspectiva: Destinos cruzados
Perspectiva: Clientes bajo sospecha




Corporación La Prensa TEL (507)222-1222
La Prensa Web TEL 323-7292 / 323-7338
Apartado 6-4586 El Dorado Ave. 12 de octubre, Hato Pintado Panamá, República de Panamá
 

 
 
  BUSCADOR
 
Google
Web
prensa.com

 

 



Derechos reservados. Corporación La Prensa.