Panamá, viernes 1 de abril de 2005
 
SECCIONES
  Portada
  Hoy por hoy
  La Ciudad
  Nacionales
  Deportes
  Opinión
  Mundo
  Negocios
  Defensor del lector
  Vivir +
  Reseña
  Sociales
  Horóscopo
  SUPLEMENTOS
  Ellas Virtual
  Martes Financiero
  Aprendo Web
  R. Empresarial
  SERVICIOS
  Titulares por email
  Directorio de email
  Reportajes
  Columnistas
  TIEMPO LIBRE
  Turismo
  De interés
  Cine
  De noche
  Restaurantes
  Recetario
  SEPARATAS
  Pulso de la Nación
  AYUDA
  Guía del sitio
  Tarifas
  ¿Quiénes somos?
  Contáctenos
  VISITA
  Defensoría del pueblo
   

 

audacia.

Perspectiva
La solución argentina

Jorge Ramos

Los gauchos tienen un muy difícil y peligroso juego en las pampas: el jinete, galopando a toda velocidad y casi parado

sobre su caballo, trata de introducir un lápiz dentro de un anillo que cuelga a unos tres metros de altura sobre una larga pista de lodo.

El gaucho que logre arrancar el anillo colgante con el lápiz es el que gana (y que a principios de siglo se llevaba, de paso, a la muchacha más guapa). Pocos lo logran. Y así de difícil es también para el actual gobierno argentino salir de lo que se percibe como la crisis permanente que vive el país.

Este es el panorama que vi. Doce de cada 100 argentinos no tienen trabajo, según las cifras oficiales, pero por la cantidad de vendedores ambulantes que invaden las calles es fácil suponer que esos números están rasurados y no son reales.

La clase media, con el cinturón apretadísimo, está engrosando las filas de los pobres (que son más de la mitad del país). El peso argentino está tan devaluado que una cena para dos en un buen restaurante, con vino, bife y chorizo de primera, puede costar solo US$20 o menos. Y la inflación amenaza con dispararse en cualquier momento.

Ante este panorama, lo más lógico sería escuchar las ya familiares quejas del pueblo argentino. Pero lo sorprendente es que en Argentina hay un marcado sentimiento de aprobación y confianza respecto al gobierno del presidente Nestor Kirchner. Y esa es la gran noticia proveniente de Argentina.

"Estamos saliendo", me comentó con optimismo un ex estudiante de economía que se gana la vida manejando un taxi. (Argentina, sin duda, tiene a los taxistas mejor educados del mundo.) El centroizquierdista Kirchner, hay que reconocerlo, es un hombre atrevido. No solo le ganó la presidencia al impresentable pero inmensamente rico Carlos Menem, sino que negoció con singular astucia la exorbitante deuda externa argentina, superior a los US$200,000 millones. En un extrañísimo caso de hipnotismo político logró convencer a la mayoría de los bancos y acreedores internacionales de que recibieran únicamente 30 centavos por cada dólar prestado.

Eso es casi magia. Magia negra. Y el éxito argentino le abre paso para que otros países del mundo, en circunstancias similares, hagan lo mismo y negocien con dureza y desde una posición de fuerza. ¿Cuál? Esta: si no negocias conmigo te quedas sin dinero. Así de simple. (A ver si México y Brasil están escuchando.

Kirchner, también, llamó la atención por liderar un boicot en contra de la compañía angloholandesa Shell por haber subido en 4% el precio de la gasolina.

En un principio las ventas en las 939 gasolineras de Shell en Argentina cayeron hasta en 70%. Nunca había visto a un presidente latinoamericano lanzar un ataque de esta naturaleza y haber medido con tan buen ojo el sentir de sus gobernados.

¿Atrevido y audaz? Sí. Pero también populista. Si Kirchner fuera parejo con todas las empresas hubiera boicoteado también, por ejemplo, a la industria del queso que aumentó sus precios en 5% el mes pasado. Pero no se atrevió a hacerlo porque la mayor parte de la producción del queso depende de compañías argentinas. "Nac and Pop" le llaman los estudiantes de ciencias políticas en Buenos Aires al estilo de gobernar de Kirchner. Traducción: nacionalismo y populismo. Junto a la Casa Rosada ondea una gigantesca bandera argentina (capaz de cobijar en una noche fría a más de un centenar de personas) y el gobierno, a pesar de sus serios problemas económicos, insiste en subsidiar el transporte y el correo, entre muchos otros programas, además de inyectar más pesos en los campos tradicionales de la salud y la educación. La solución argentina es duro con los de fuera y suave con los de dentro. Y hasta el momento parece ser que la fórmula está funcionando.

El 78% de los argentinos tienen una imagen positiva de Kirchner, según la última encuesta del Centro de Estudios de Opinión Pública, y el país sale adelante con un crecimiento sostenido del corralito en que quedó atrapado en el 2001. Pero este es un año crucial. Si Kirchner no logra mantener la inflación bajo control (debajo del 10% anual) y crear, prontísimo, millones de puestos de trabajo, su buena imagen se desinflará como globito en fiesta de niños.

A nivel internacional el gobierno kirchneriano se enmarca en la torcida hacia la izquierda que vive América Latina, debido al fracaso de las políticas neoliberales y al injustificado incremento de la pobreza. Argentina, Brasil, Uruguay, Ecuador y Chile tienen, todos, gobiernos de centroizquierda. Pero los coqueteos de Kirchner con el autoritarismo venezolano de Hugo Chávez (apoyándolo en su proyecto de Telesur/TeleChávez) y la incuestionable relación con la dictadura de Fidel Castro brincan por incongruentes.

Qué ironía: los argentinos quieren una democracia para ellos pero no para los cubanos. Libros del Che Guevara están, invariablemente, en las entradas de las muchísimas librerías de Buenos Aires, vecinos con los del futbolista Diego Maradona, el sicólogo Jorge Bucal, la actriz Susana Jiménez y el periodista Héctor Verbitsky. Sin duda, el éxito de la película Diarios de Motocicleta ha hecho del Che Guevara un superché.

Este incrementado interés por el Che no es, sin embargo, un velado intento por regresar a un sistema autoritario o dictatorial. No. Es algo más inocente y menos dramático: es un Che light, desinfectado, recibiendo un Oscar hollywoodense. Pero es, en el fondo, el deseo de la sociedad argentina de celebrar lo propio. Y eso es importante.

En Buenos Aires, por ejemplo, hay también un verdadero renacer del tango. Jóvenes como Lucy de 26 años y a quien conocí en una visita al precioso pueblo de San Antonio del Areco se reúnen una vez por semana en casa de amigos para aprender a bailar tango. Las páginas de El Clarín y La Nación zapatean con los anuncios de clases de tango. Y la obra Tanguera, que se presenta ¿dónde más? en la Avenida Corrientes con la superbailarina Mora Godoy, tiene llenos todos los días. Es, sin exagerar, uno de los mejores musicales que he visto en mi vida.

Después de ver Tanguera un neófito como yo se transforma casi religiosamente en un converso al tango. Pero es más que tango. Un recorrido por los barrios bonaerenses de la Boca, San Telmo, Palermo o la Recoleta deja la singular sensación de que la vida chorrea con gusto en la música, en los diseños, en la literatura y en esa maravillosa (y humana) arquitectura que mezcla los espacios para vivir con los pequeños negocios, bares y restaurantes.

Es un verdadero placer perderse por las calles de Buenos Aires (a pesar de que los niños que piden dinero tocando el acordeón te rompen el corazón varias veces al día).

Al final de cuentas, Argentina parece estar pasando por un momento en que vuelve a creer en sí misma. Y el reto será, igual que para un buen gaucho, en mantenerse arriba del caballo a pesar de lo que venga por delante.

The New York Times Syndicate
Además en mundo

Terri expira en brazos de su esposo
Someten a Kissinger a una angioplastia
SARS se contagia aun después de la curación
Extirpan ojo derecho a Febres Cordero
CPI solicita información a Colombia
Uribistas presionan a magistrados
Condenan a miembro de banda de pistoleros
España quiere convertirse en aliado de Colombia en la lucha antiterrorista
Información de inteligencia de EU sobre Irak estaba errada
Desaparece material radioactivo
Fisco chileno pide desafuero de Pinochet
Procuradora pide derogar Ley de Amnistía en El Salvador
Campesinos asesinan a dos pandilleros en Honduras
Advierten sobre desastre ambiental
Gutiérrez llama al diálogo a opositores
Buscan desarmar a pandilleros haitianos
Nuevas réplicas en isla de Nias desatan el caos
Aumentan penas en condenas por caso Elf
Agca dice que tuvo cómplices en Roma
Hutus de Ruanda denuncian genocidio
Desvían oleoducto para proteger ballenas
Extienden estado de emergencia
Alberto asume la regencia
Perspectiva: La solución argentina
Perspectiva: Destinos cruzados
Perspectiva: Clientes bajo sospecha




Corporación La Prensa TEL (507)222-1222
La Prensa Web TEL 323-7292 / 323-7338
Apartado 6-4586 El Dorado Ave. 12 de octubre, Hato Pintado Panamá, República de Panamá
 

 
 
  BUSCADOR
 
Google
Web
prensa.com

 

 



Derechos reservados. Corporación La Prensa.