Panamá, viernes 25 de marzo de 2005
 
SECCIONES
  Portada
  Hoy por hoy
  La Ciudad
  Nacionales
  Deportes
  Opinión
  Mundo
  Negocios
  Defensor del lector
  Vivir +
  Reseña
  Sociales
  Horóscopo
  SUPLEMENTOS
  Ellas Virtual
  Martes Financiero
  Aprendo Web
  R. Empresarial
  SERVICIOS
  Titulares por email
  Directorio de email
  Reportajes
  Columnistas
  TIEMPO LIBRE
  Turismo
  De interés
  Cine
  De noche
  Restaurantes
  Recetario
  SEPARATAS
  Pulso de la Nación
  AYUDA
  Guía del sitio
  Tarifas
  ¿Quiénes somos?
  Contáctenos
  VISITA
  Defensoría del pueblo
   

 

padecimiento.

Perspectiva

Sonambulismo infantil

Thelma Fouchs

Todos hemos escuchado historias sobre el tema y, con seguridad, casi todas encierran un matiz misterioso, a pesar de ser ésta una anomalía bastante común. Las estadísticas indican que aproximadamente el 2% de la población ha caminado dormida alguna vez en su vida. Un problema que afecta con frecuencia a los niños y, bastante menos, a los adultos. En términos generales, los sonámbulos caminan con ojos abiertos, pero inexpresivos, detalle que les imprime ese aspecto que tanto inquieta a quienes los observan. ¿Cómo actúa el sonámbulo? Hay quienes se sientan en el borde de sus camas, pero otros salen a caminar de una manera peculiarmente rígida: como si fueran robots. Mientras algunos, en medio de este episodio, se detienen a frotar algún objeto. En la mayoría de los casos regresan enseguida a sus camas de manera espontánea y, al día siguiente, no recuerdan qué les pasó. Algunos estudios consideran que el sonambulismo podría tener una incidencia hereditaria. Incluso existe en la literatura médica el caso de toda una familia padres, hermanos, tíos y tías que padecía este trastorno. ¿Por qué se camina dormido? Por mucho tiempo se creyó que la persona sonámbula interpretaba un sueño, y que esto sólo le ocurría durante la fase más superficial del sueño. Pero investigaciones y experiencias posteriores revelaron que dicho evento sucede durante los episodios más profundos del sueño y puede tener una duración de 30 segundos a varios minutos. Los niños en edad escolar son propensos a caminar dormidos. Y cuando lo hacen de manera esporádica, no hay por qué temer que se deba a problemas sicológicos subyacentes, pues a la mayoría les desaparecerá de forma natural. En cambio, el sonambulismo en los adultos indica trastornos sicológicos profundos. La manera intempestiva que les hace salir de sus camas suele ser producto de un sueño violento del que sienten que deben huir bien por algún peligro o porque necesitan recibir auxilio inmediato, tales bombas por estallar; incendios, edificios a punto de derrumbarse, etc.

Por eso, cuando una persona experimenta sueños que la hacen caminar dormida y adoptar una conducta fuera de lo normal, es necesario que busque asistencia facultativa. Existen tratamientos con medicamentos que pueden ayudar a controlar y/o remitir estos pasajes. La terapia se aplica una temporada y luego es suspendida para comprobar la reacción en el enfermo y si hace falta volver a prescribir los fármacos. En cualquier caso, el objetivo primordial es reducir la cantidad y severidad de los episodios de sonambulismo. Pero como quiera que dicho tratamiento no opera igual en todos los pacientes, muchos médicos optan por remitir algunos casos al psiquiatra, para que reciban una atención más adecuada. ¿Cómo ayudar a quienes caminan dormidos? Para controlar la situación y evitar que los niños o los adultos que padecen de sonambulismo puedan lesionarse al caer por unas escaleras o golpeándose contra muebles o paredes, se aconseja a los padres y/o allegados tener presentes las siguientes precauciones:

nunca despierte a un niño ni a un adulto que camina dormido, pues en el caso de la persona mayor podría causarle desorientación y, en el de los niños, pánico. La fórmula recomendada es conducirlos nuevamente a la cama sin hablarles; para evitar salidas fuera de la habitación o la vivienda, asegúrese de cerrar todas las puertas y ventanas; suprima del dormitorio infantil los muebles u objetos que puedan resultar peligrosos, tales como calefactores eléctricos, ventiladores o muebles con bordes muy pronunciados. La prevención En personas adultas, el haber dormido mal una o varias noche anteriores, el consumo excesivo de alcohol, los estados febriles y el estrés resultan elementos favorables al sonambulismo. En los niños, aunque se trate de un trastorno superable con el paso del tiempo, los padres pueden ayudar a aliviar estos episodios cuidándose de que el niño duerma la cantidad de horas requeridas para su edad y siempre a la misma hora.

FIRMAS PRESS


Además en mundo

Perspectiva: Los católicos latinos
Perspectiva: Sonambulismo infantil
Perspectiva: El derecho a morir
La antigua república soviética de Kirguizistán
Parlamento de Kirguizistán nombra nuevo Presidente
Anticonceptivo oral protege del cáncer
Boda de Carlos amenaza la monarquía
Alerta por brote de mal de Chagas
Explosión en refinería tejana cobra 15 vidas
Se agotan instancias legales en caso Schiavo
Vigilarán a 10 mil personas por medio de chips
Denuncian a vicepresidente
Caen reclutadores de rebeldes
Condenan a nueve militares por crear ‘tenebrosa red delincuencial’
Ecuador no tiene registros sobre compra de armas
Corte rechaza pedido de desafuero de Pinochet por el caso Prats
Toledo niega haber falsificado firmas
Venezuela responde a críticas de EU
Conmemoran aniversario del asesinato del arzobispo Romero
Costa Rica y Nicaragua analizan controles migratorios
Gutiérrez demanda resolución parlamentaria
Mesa prepara propuesta de diálogo
Tiroteo cobra cinco vidas en México
Saca visitará España y Francia
Estados Unidos levanta veda sobre ayuda militar a Guatemala
Exiliado denuncia sitio secreto de enriquecimiento de uranio
EU subestimó la insurgencia en Irak
Intentan extraer ADN de fósil de dinosaurio
Bobby Fischer gana la partida a la extradición




Corporación La Prensa TEL (507)222-1222
La Prensa Web TEL 323-7292 / 323-7338
Apartado 6-4586 El Dorado Ave. 12 de octubre, Hato Pintado Panamá, República de Panamá
 

 
 
  BUSCADOR
 
Google
Web
prensa.com

 

 



Derechos reservados. Corporación La Prensa.