Panamá, viernes 11 de marzo de 2005
 
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MADRID. TRAS UN AÑO DE LOS ATENTADOS, EL MIEDO SIGUE AHÍ.

Los tres minutos del terror

El conductor de tren Antonio Delgado recuerda que todo ocurrió a partir de las 7:39 a.m.

Rafael Luna Noguera
rluna@prensa.com
EFE/Paco Campos
Fueron cuatro los trenes de cercanías –como el de la foto, que iba hacia la estación de Atocha– donde los terroristas colocaron las 10 cargas explosivas. 191 personas murieron en el hecho.

Ha pasado un año y Antonio Delgado recuerda con lujo de detalles cómo ocurrió todo. Entraba con su tren en la estación madrileña de El Pozo y, de pronto, dos explosiones hicieron temblar la locomotora.

En apenas segundos, dos de los seis vagones quedaron partidos por la mitad y un denso humo invadió los andenes. La violencia de las detonaciones había desgarrado los cuerpos de decenas de viajeros, y en los destrozados furgones los heridos gritaban pidiendo ayuda.

Delgado conducía uno de los cuatro trenes de cercanías donde los terroristas islámicos hicieron estallar el 11 de marzo de 2004 un total de 10 cargas explosivas.

"Cuando ahora me toca cubrir la ruta, la noche anterior no puedo conciliar el sueño", contó.

Las bombas estallaron en tan solo tres minutos, a partir de las 7:39 a.m., a plena hora pico. 191 personas fallecieron, más de mil 500 quedaron heridas y cuando menos 218 todavía reciben tratamiento médico.

A diferencia de Delgado, la ecuatoriana Lourdes Beltrán no recuerda casi nada. Ella, de 35 años y madre de una niña de dos, perdió a su esposo, el albañil Neil Fernando Torres, en uno de los trenes que iba hacia la estación de Atocha.

"Él permanecía de pie junto a la puerta del vagón. Yo estaba sentada, adormilada", recordó Lourdes en días pasados.

"No quiero volver allí. Quise ir una vez en metro, pero ni bajarme pude de la angustia que me entró", apuntó.

Por su lado, María Luisa Remartínez afirma tajantemente: "a Madrid ya no voy. Encontraría un vacío muy grande". En el atentado perdió a su hija, del mismo nombre, quien estaba casada y tenía una hija. "Estamos pasando muy malos momentos, lo pasamos peor que antes", aseguró.

María Luisa acaba de ir a hablar con el cura de Ateca, el pueblo de Zaragoza en el que vive, para que hoy diga una misa por su hija. En medio de llantos, señaló: "lo llevaría de otra manera si mi hija hubiese muerto de una enfermedad".

Juicio en octubre

Pero las víctimas no murieron por enfermedad. Fue la violencia islámica la culpable del que ha sido catalogado como el peor atentado en la historia de España que, paradójicamente, sufre por el terrorismo desde hace más de 40 años.

Desde aquel jueves muchas cosas han pasado en España. En el plano político y contra todo pronóstico, el entonces presidente José María Aznar perdió las elecciones legislativas del 14 de marzo, y dio el triunfo al socialista José Luis Rodríguez Zapatero, quien luego retiró la tropas de Irak, una de las principales motivaciones del atentado.

En el plano policial, la policía descubrió la participación de grupos y células terroristas vinculadas con al Qaeda, cuyos siete principales líderes se inmolaron haciendo estallar 20 kilogramos de explosivos.

Otros 80 sospechosos, sin embargo, han sido detenidos y 30 de ellos se encuentran en prisión preventiva, entre estos el español José Emilio Suárez, responsable de proporcionar los explosivos.

Suárez es también uno de los 74 imputados contra los que el juez de la Audiencia Nacional Juan del Olmo piensa dictar auto de procesamiento antes del verano español. El juicio, podría comenzar en octubre.

En el desarrollo de las pesquisas quedaron demostrados graves descuidos en la lucha contra el terrorismo islámico: varios de los terroristas eran vigilados desde hacía meses, pero nadie sospechó lo que planeaban.

Asimismo, la policía sabía desde hacía tiempo sobre una red de traficantes que suministró a los terroristas el material explosivo, pero las actividades del grupo tampoco fueron tomadas en serio.

Una cinta con las declaraciones de un confidente permaneció en un cajón sin que se le prestara la menor atención.

(Basado en servicios internacionales)

CRONOLOGÍA

  • A las 7:39 a.m. estallan tres bombas en un tren procedente de Alcalá de Henares, a 500 metros de la estación de Atocha.
  • Segundos después, otras cuatro cargas destrozan un tren que ya había entrado en esa estación.
  • Además, dos explosiones sacuden la estación de El Pozo, y una, la estación de Santa Eugenia.

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