“Si
no deseas enfrentar un problema, nombra una comisión”. ¿Será ese
el mensaje enviado por el Ejecutivo al instalar aquella que
presentará propuestas sobre el problema de la justicia?
El hastío ciudadano contra los magistrados de la Corte –y
los reclamos por enfrentar de lleno un problema que no permite
más dilación– no ha encontrado en el
Ejecutivo mayor liderazgo. Parece que debemos conformarnos
con una comisión que rendirá un informe dentro
de seis meses. La inocente –o deliberada– demora
del problema no lo es todo. Resulta que el propio presidente
de la Corte participará en la preparación de
un informe para adecentar la institución que él
ha contribuido a desacreditar. Llegó a la más
alta corporación de justicia recién salido
de las entrañas del Gabinete de turno y ha demostrado
una docilidad absoluta al poder. Su esposa fue, y sigue siendo,
la secretaria personal del antiguo mandatario y ni siquiera
ese hecho le ha servido para impedirse en el conocimiento
de las frustradas investigaciones del jefe de su cónyuge. ¿Y
este señor nos va a decir cómo solucionar los
graves problemas de la administración de justicia?
Presidente: ¡Parece que se trata de una broma de mal
gusto!
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