| Gobierno
El rostro ansioso de la patria nueva
Maribel Cuervo de Paredes
A seis meses de gobierno, el rostro de patria nueva empieza a mostrar cansancio, tedio, ausencia de alegría y espontáneas sonrisas y desasosiego. Ese perturbado rostro se origina, entre otras cosas, por su falta de coherencia y por las mentiras que coló en la campaña política. ¡Claro! cuando se promete lo que no se puede cumplir y, en busca de votos, se miente al ritmo de coloridos slogans, no hay forma de disimular el rechazo de quienes se sienten burlados en su confianza ciudadana. Varias cosas causan tribulación a Torrijos.
1-. A seis meses de su gobierno, a patria nueva le pesa su fracaso ante la opinión pública, al no haber podido colar la justificación de su nepotismo. Ayer, quien gritaba y manoteaba que el nepotismo de su antecesora era corrupción, hoy no soporta que su falta de coherencia le reventase en la cara al conocerse que, prácticamente, ningún familiar se quedó por fuera de su gobierno. Inevitablemente, se desvanece el maquillaje de "0" corrupción que tanto pregonó en campaña. 2. Ni Torrijos ni sus asesores previeron que el cascarón que representaba la creación del Consejo Nacional de Transparencia contra la Corrupción se desintegraría tan rápido. A escaso mes y medio, se demostró que es inoperante y carece de la legitimidad necesaria que garantice verdadera representatividad y aceptación ante la ciudadanía en general. Entre las promesas demagógicas que patria nueva publicó en su programa de gobierno 2004-2009, pág. 28 se lee que, entre las acciones concretas para combatir la corrupción estaría "exigir los debidos niveles de competencia e integridad en los nombramientos del cuerpo diplomático y consular". El secretario general de ese cascarón, así como los grupos allí representados intentaron evadir el severo cuestionamiento que exigimos, muchos ciudadanos decentes, ante el evidente repudio que generaba el escándalo del nepotismo de Torrijos y el error que significó nombrar a quien carece de integridad (Sandra Noriega) para representarnos como diplomática. Con su oportuno silencio cómplice, el consejo se retrató de cuerpo entero confirmándonos a quién sirve y a quién responde. ¿Cómo censurar o señalar a quien los nombró de a dedo?
3. Las confesiones que escenificaron los magistrados de la Corte Suprema de Justicia al revelarnos la calidad, espesor, contenido y fetidez de los trapitos sucios que se atesoran y esconden en ese órgano, profundiza el desasosiego que se observa en el ya perturbado rostro presidencial. El emplazamiento de Hoyos, Spadafora, Salas contra Arjona confirma lo que sabemos: quienes están a la cabeza del principal órgano del Estado panameño no le hacen honor al cargo ni a la patria. Entonces, si el soborno, el desamor hacia la administración de justicia, el desconocimiento jurídico y la inclinación abierta hacia intereses políticos o económicos es lo que ha hecho famoso a ese órgano, ¿por qué esta nueva trifulca entre togas de seda puede perturbar al presidente? Sencillo.
El escándalo reaviva la vieja solicitud de renuncia de todos los magistrados. Ese clamor intensifica la presión de los de patria vieja, quienes se les hace agua la boca pensando que, los 9 puestos o la mayoría, deben ocuparlos ellos. De otro lado, imagino que el correo electrónico del presidente y su celular están saturados de recomendaciones de quienes se creen con todo derecho, autoridad y potestad de sugerirle, el perfil de los posibles nuevos magistrados, el método para elegirlos, a quiénes, a cuántos y entre quiénes ¿de la sociedad civil? debe repartir los puestos de la Corte.
Pero, ha pensado ¿qué pasaría si ahora los 9 puestos se repartieran entre los distintos gremios abogadiles, empresariales, sindicales, ong´s, iglesias, universidades, grupitos y grupotes de interés social que hay en Panamá? ¿No se estaría reemplazando la mano política por la instauración de varias islas de poder repartidas entre distintos sectores? ¿Se imagina las salas de la Corte repartidas entre la mano empresarial, la mano abogadil, la mano religiosa, la mano sindical, la mano sociedad civil, la mano académica? ¿A quién responderían los magistrados que vienen recomendados por cada una de estas manos?
Hasta ahora, los magistrados han venido de los grandes bufetes de abogados, del PRD y del arnulfismo (ahora panameñismo) o han tenido inclinación política hacia uno u otro partido. El resultado dañino de este método para la justicia es conocido. Hasta ahora, los presidentes, han despreciado nombrar a quienes dentro del Órgano Judicial han hecho carrera, no han pertenecido a un bufete y han dedicado años de entrega total a administrar justicia en forma silenciosa. Muchos de esos desconocidos pero meritorios funcionarios del órgano ven cómo, de afuera, vienen a impartir justicia personas ignorantes de la especialidad de la rama del derecho donde son nombrados y se reclinan en los proyectos, los escritos y formación jurídica de sus asistentes. No hay tal cosa como la meritocracia interna en el Órgano Judicial. ¿Quién dice que hay que buscar fuera de ese órgano la gente capaz para sacar a la justicia de la cloaca donde está?
Esto de ser presidente requiere más que un montón de gente aspirando llegar al poder para ocupar puestos, ganar jugosos salarios, aprovechar prebendas, hacer negocio y turnarse el poder para beneficio de un partido. Se lo veo en las fotos y en la televisión. No hay "tutía". Los asesores de imagen no saben qué hacer para disimular el rostro ansioso de patria nueva.
La autora es comunicadora social
Además en opinión
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