Democracia palabrera
Juan B. Gómez
Entre nosotros se llama gobierno democrático al que ha sido elegido en votación popular. Desglosamos en dos grandes bloques: las dictaduras son las que llegan al poder por medio de la fuerza; y los gobiernos democráticos, los que elige libremente el pueblo. Y un gobierno democrático es mucho más que eso. Elegidos por el pueblo, en su momento, fueron Hitler, Mussolini y Perón; y para acercarnos a nuestro tiempo, ¿se puede llamar democrático el gobierno de Hugo Chávez en Venezuela?
Para que en un país se ejerza una democracia auténtica y funcional, tiene que respetarse la independencia de los tres poderes del Estado. Esto tiene que ser una realidad, no una entelequia, una frase sin sentido. El valor de una pintura no está en el cuadro que la contiene, sino en la misma pintura.
Perón, a quien adoraban las masas argentinas, fue elegido presidente en 1946, pero inmediatamente transformó su gobierno en una feroz dictadura. Lo primero que hizo fue suprimir la división de los poderes establecido en la constitución. Expulsó a los miembros de la Corte Suprema de Justicia mediante el simulacro de un juicio político. Los jueces concurrían desde entonces públicamente a las reuniones del gabinete nacional para recibir órdenes directas de Perón, sobre el modo de administrar justicia. Un jurista argentino señaló que un magistrado de la Corte Suprema le dijo sin ningún disimulo: "No se olvide que hay jueces de la justicia y jueces del Gobierno: yo soy juez del Gobierno".
Y un hecho que fue ostensible en la dictadura de Perón y en todas las dictaduras: que los dictadores se declaran enemigos de la libertad de expresión. Se cierran los periódicos y se persigue, encarcela, destierra y asesina a los periodistas y a los que están en oposición. Nosotros tenemos amargas y dolorosas experiencias de la larga noche que fue la dictadura panameña.
Para que un gobierno sea democrático, se repite, debe respetar la independencia de los tres poderes del Estado. Y aquí viene la pregunta del millón: ¿En este gobierno, o en los anteriores que se han rotulado democráticos, los tres poderes del Estado han sido independientes? Lamentablemente se sabía que, como en la dictadura de Perón, en la Corte Suprema de Justicia había dos equipos: el del Gobierno y el de la oposición. La justicia estaba ausente; y los fallos dependían del equipo que tenía más poder.
La constitución está llena de palabras que no riman con la realidad nacional. Que en nuestro país "no habrá fueros ni privilegios", reza uno de los primeros artículos. Y todos los días nos enteramos de los privilegiados que hemos tenido y tenemos en el territorio nacional. En un discurso valiente y enérgico que pronunció el Dr. Winston Robles en Bambito, durante un Congreso de Periodistas, en 1983, explicó cómo la constitución de 1972, la que hicieron los militares para gobernar como les diera la gana, no obstante acogió los principios básicos de las demás constituciones democráticas del mundo, sin permitir que ninguno de los derechos que ahí se consagraron fueran permitidos en la realidad. En esa constitución subrayaba el Dr. Robles -se habla de la libertad de expresión, del derecho de reunión, de habeas corpus, de todo lo noble y grande que se expresa en otras constituciones. Y basado en esas cuestiones teóricas, que fueron letra muerta, muchos amigos de la dictadura decían que en Panamá se vivía una democracia perfecta. ¡Hasta allá llegó su vileza!
Sí, no tenemos claro todavía qué es un gobierno democrático. Recuerdo que en los últimos tiempos de Noriega, el pobre hombre que estaba en la presidencia exclamó: "¡El nuestro es un auténtico gobierno democrático!"
El autor es Periodista
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