| antiterrorismo.
Una original tesis para la seguridad mundial
I.Roberto Eisenmann, Jr
Thomas Barnett ha escrito un libro titulado "El nuevo mapa del Pentágono: la guerra y la paz en el Siglo 21". Con un doctorado en Ciencias Políticas de Harvard, Barnett ha sido por muchos años investigador estratégico en el Pentágono. "El Nuevo Mapa" es su tesis, no necesariamente comprada totalmente por el Pentágono todavía.
Su posición es que el nuevo mapa no debe seguir describiendo futuros horribles a ser prevenidos, sino futuros positivos a ser construidos.
Indica con inusitada honestidad lo difícil que ha sido para los militares norteamericanos - al terminar la Guerra Fría - dejar de prepararse para el "enemigo grande", al punto que muchos al derrumbarse la Unión Soviética han seguido pensando en su resurgimiento y/o en China como el próximo "enemigo grande"… o sea, siguen preparándose para la guerra inexistente que ya pasó.
La globalización I que según Barnett se inició post Segunda Guerra Mundial con Europa y Japón fue un éxito total. La globalización II (1945-80) entierra la Guerra Fría e integra paso a paso a la Unión Soviética y China, y también fue exitosa. La globalización III (1980 y contando) ha eliminado la idea de guerras de grandes poderes y busca la paz mundial a través de conectar a las naciones no conectadas, aliviando sustancialmente la pobreza.
Para Barnett la cruel y horrible tragedia de septiembre 22 fue una invitación de la Historia, un regalo con el potencial de salvar al Pentágono de sí mismo. Él alega que la tragedia resultará más que en terror en esperanza, ya que los conectados comienzan a escuchar con atención las señales del mundo desconectado. En los 8 años (de 1987-1994) hubo 9,575 víctimas de terrorismo en el mundo; en los 9 años siguientes (1995-2003) el total se multiplicó a 27,608.
La tesis de Barnett es que el enemigo no es ni una religión (Islam) ni un lugar (el Oriente Medio) sino una condición, cual es la desconexión de ciertos países de la comunidad internacional globalizada.
Para las masas de los países desconectados hay usualmente falta de libertad, ningún acceso a ideas, capital, viajes ni entretenimiento. Para las élites de los países desconectados existe control, exceso de riqueza y el deseo de mantener su beneficioso statu-quo.
Cuando una país se conecta a la comunidad internacional acepta ciertas reglas (imperfectas, pero reglas al fin) y los extremistas se van quedando aislados y pierden importancia.
Por eso Barnett argumenta que los objetivos estratégicos de EEUU y su Pentágono deben extender la conectividad o dicho en otras palabras la reducción de la desconectividad; así existe mayor posibilidad de lograr la paz y la justicia. Alega que el "We, the People" ("Nosotros, el Pueblo") debe sustituirse por "We, the Planet" ("Nosotros, el Planeta") y por ende EEUU debe liderar una visión mundial junto con todas las naciones conectadas.
Como ejemplo indica que la Invasión de Iraq fue acertada si es parte de su visión, ya que era un país desconectado afectando la seguridad del planeta, pero Bush equivocó las razones de la Invasión y con su estilo aislacionista de actuar terminó asustando y dividiendo al mundo conectado. Ahora, luego de la Invasión a Iraq los países hasta ahora desconectados, y sus locos, saben que conviene conectarse y mantener ciertas reglas universales de convivencia; además, Bush tiene que articular la visión para la paz mundial disminuyendo la cantidad de países desconectados cuyos locos amenazan la paz mundial. En conclusión: a mayor conexión más reglas > menos guerra.
La violencia y la guerra han migrado hacia abajo: del Estado al individuo. La tesis de Barnett es que el poder mundial y su visión tienen que migrar hacia arriba del Estado, hacia el sistema mundial, promoviendo e incentivando la conexión. Los enemigos han resultado ser élites educadas tipo Osama Bin Laden, cuyo sueño es precisamente la desconexión de sus sociedades de la globalización, de la comunidad internacional y de el "imperio" norteamericano. Para lograr esto sus víctimas no son soldados sino ciudadanos como usted y yo, en cualquier país, procurando humillar a los conectados para que se retiren de la lucha para que así sus sociedades puedan seguir retrasadas y pre-globalizadas.
Concluye que el Mapa del Pentágono no debe ser un mapa Este/Oeste ni un mapa Norte/Sur, sino un mapa de la conectividad mundial… un mapa de los conectados y de los desconectados.
Los conectados adicionan su cultura al mosaico evolutivo del globo y se adaptan a las reglas e ideas como la libertad de expresión, la educación de sus pueblos, el rol de la mujer, el rol de la justicia y el de la paz.
EEUU tiene que entender que al expresar los pueblos del mundo su deseo por preservar su identidad y cultura no lo debe interpretar como un sentimiento anti-americano, sino como una reacción humana natural que no significa que los pueblos no quieren conectarse al mundo.
Interesante y novedosa tesis. Ojalá que Bush y su Pentágono compren la misma para el bien de la seguridad del mundo.
El autor es presidente de la Fundación para la Libertad Ciudadana
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