Panamá, miércoles 2 de marzo de 2005
 
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Justicia.

Que se abra el caso CEMIS

Néstor Jaén S.J.

No recuerdo en cuál de mis escritos periodísticos, tal vez en varios de ellos, dije que el pueblo, y también yo personalmente, no podíamos descansar hasta que se aclarara el caso CEMIS y junto a él el nombramiento de dos magistrados de la Corte Suprema de Justicia. Sencillamente por constituir dos de los mayores escándalos de corrupción en toda nuestra historia y además con la impunidad más completa. Dejarlos así no más, decíamos, sería el colmo de los colmos. Y como al parecer no había ni sobornadores ni sobornados, sin duda los y las culpables eran los duendes y las brujas. Alto nivel de brujería política.Hoy que el gobierno de "Patria Nueva" ha proclamado como uno de sus lemas el de "cero corrupción" no es posible que el caso Cemis-Corte Suprema se quede archivado, aunque así lo solicitara la Asamblea anterior y así lo decretara la Corte Suprema de Justicia. Y menos por razones de procedimiento que, según bastantes expertos y miembros de la sociedad civil, son corregibles.

Las leguleyadas no pueden suprimir la justicia de fondo. Nosotros tenemos en muy alta estima a la Procuradora General de la Nación. Ella, en nuestra modesta opinión, debe recoger los documentos que le aporten el Colegio Nacional de Abogados y organizaciones representativas de la sociedad civil y con ellos solicitar a la Corte Suprema la reapertura del caso. Sería una muestra clara de su independencia frente a peces gordos del gobierno y de la oposición. Señora Procuradora, le pedimos muy encarecidamente que haga realidad su frase de que "actuaré, caiga quien caiga".Ante un legislador que muestra en la televisión un fajo de billetes, resultado de un soborno como claramente lo manifestó y ante las declaraciones radiofónicas de un magistrado sobre su nombramiento en la Corte ¿qué más podemos pedir? Pero ¿aquí no ha pasado nada?... Y aunque este no es el tema de hoy, también pertenece al capítulo de "cero corrupción" la búsqueda e identificación de los desaparecidos en tiempos de la dictadura y de la invasión, en la medida de lo posible.

Son casos que tampoco se pueden cerrar. El gobierno de Martín Torrijos comenzó con un apoyo tremendo de más de setecientos mil votos y todavía su popularidad no ha caído tan significativamente. Ha sido un signo muy importante de esperanza. Ojalá aproveche esto de la mejor manera posible. Ello no significa que deje de pagar los costos políticos de ciertas decisiones impopulares, pero con tal de que sean buenas, sobre todo para los sectores más pobres. Las reformas fiscales, por ejemplo, han sido muy impopulares, pero pensamos que el problema no es ese sino que los precios se han disparado y una vez más el pueblo es el que está pagando los platos rotos. No es posible que un gobierno que cuenta con una mayoría aplastante en la Asamblea no sea capaz de encontrar un mecanismo para parar el alza indiscriminada de los precios, sobre todo de la canasta básica. Si se dijo que el efecto cascada se controlaría ¿por qué no se ha hecho? Todavía hay tiempo. En los casos de delitos de "los hijos de la cocinera" algunos se resuelven con diligencia y en otros hay una terrible mora judicial, lo que influye notablemente en el desastre del hacinamiento en nuestras cárceles. Pero en ellos no suele predominar la impunidad sino todo lo contrario.

En cambio, en los casos de peces gordos o de cuello blanco, como prefiera llamárselos, no es que haya mora judicial sino que la justicia brilla por su ausencia. Ese es sin duda uno de los mayores males éticos de nuestro país y que ha llevado a no pocas personas a pedir la renuncia de los magistrados de la Corte. Si ellos se niegan con razones que no convencen a nadie a reabrir el caso CEMIS, entonces nos sumaremos al coro de las personas mencionadas y no por política sino por ética.

El autor es sacerdote
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