| EJEMPLO.MOMENTO PROPICIO.
Caída de gobierno libanés podría augurar nueva era
El ejemplo libanés ha mostrado a sus vecinos que los reclamos popularesno pueden ser ignorados. JOBAR, Arabia Saudí/ AP
Fue una escena temida por los regímenes autocráticos del mundo árabe: enormes multitudes pacíficas portando banderas y flores al derribar un gobierno. Gracias al poder de la televisión vía satélite, es algo que podría difundirse tan rápidamente como el último vídeo musical exitoso.
Lo que ocurrió en Líbano esta semana, según los analistas, es el principio de una nueva era en Medio Oriente, en la cual los reclamos populares son un motor de la democracia, y la voluntad del pueblo ya no puede ser ignorada.
La televisión difundió en vivo las protestas del lunes en Beirut a los hogares, cafés y clubes de todo Medio Oriente, con imágenes dramáticas de jóvenes libaneses que portaban pañuelos rojos y blancos y ondeaban la bandera nacional roja, blanca y verde, al tiempo que entregaban rosas blancas a soldados que habían recibido órdenes de cerrarles el paso.
La cobertura, que duró todo el día con muy pocas interrupciones en algunos canales, culminó con la repentina renuncia del gobierno respaldado por Siria.
Inevitablemente, provocó que muchos espectadores se preguntaran: ¿Y aquí, qué?
"Desearía que esto pudiera pasar en Yemen", dijo Ahmed Murtada, un yemení desempleado, en San’a. "Pero aquí, los tanques tendrían la última palabra".
Anas Khashoggi, un consultor administrativo de 46 años en la ciudad saudí de Jedda, dijo que siguió los sucesos del lunes de principio a fin. "Quería... ver cómo reacciona el Gobierno ante la voluntad del pueblo", afirmó.
¿Quedó decepcionado? "Para nada", afirmó.
Las escenas de Líbano se producen en un momento en que los saudíes están teniendo su primer –pequeño– ensayo de lo que es la democracia.
En la segunda ronda de las primeras elecciones a nivel nacional en la historia del país, los hombres saudíes van a las urnas el jueves en el este y el sur del reino para elegir concejales. La monarquía ha prometido reformas, pero avanza lentamente.
Los periódicos en Arabia Saudí y Egipto –naciones autoritarias donde el Estado ejerce una fuerte influencia sobre la prensa– no titubearon en mostrar las protestas.
"Las calles libanesas se unen a la oposición", rezaba el encabezado del diario saudí Okaz, junto con fotos de las tiendas de campaña empleadas por los manifestantes libaneses y una manta en árabe que decía: "Queremos la verdad".
Sin embargo, en Siria los medios de comunicación, controlados por el Estado, se mantuvieron silenciosos en su mayoría. Sí informaron sobre la renuncia del primer ministro Omar Karami, pero no mencionaron las protestas.
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