| Irak.
Alentadora sorpresa para el mundo
I. Roberto Eisenmann, Jr.
Las recientes elecciones llevadas a cabo en Irak comprueban que siempre puede existir -aunque remota- la posibilidad de que resultados positivos puedan emerger de políticas mal concebidas.
Hoy sabemos que la guerra en Irak era un oculto objetivo preelectoral del equipo de gobierno de Bush, que no había comprobación de armas de destrucción masiva, y que no había conexión alguna entre el tirano Sadam Husein y la red terrorista Al-Qaeda… o sea, que se promovió una guerra costosísima en vidas y destrucción basada en premisas falsas.
Pero, a pesar de todo esto cayó un tirano y genocida de la peor calaña, capturado dentro de un hueco cual rata asustada, y miles de iraquíes -a pesar de la odiosa ocupación y la irracional violencia se postularon (hubo 6,000 candidatos) y, a pesar de las amenazas de decapitación para ellos y sus hijos, salieron a votar en masa, en un acto ajeno a su historia y, según muchos incrédulos, a su cultura.
Así como en el caso panameño luego de una horrorosa y costosa invasión liberadora un literato latinoamericano dijo con desprecio "los panameños no merecen tener nación", muchos pensaron que los iraquíes no "merecían" la democracia.
Todos los argumentos parecían lógicos: "nunca han conocido la democracia"…. "es una sociedad de tribus adversas"… "jamàs se podrán autogobernar".… "la democracia es anti-isámica"…. "¿elecciones en un clima de violencia?,¡imposible!"… "saldrán electos los que convertirán a Irak en otra teocracia autocrática tipo Irán"… o sea, todo apuntaba a que las elecciones serían una farsa o un fracaso.
El resultado comprueba que todo ser humano en este planeta tiene deseos profundos de ser libre, de tener voz, de participar y de elegir… aún en las peores de las circunstancias y tomándose los más altos riesgos de su vida.
En árabe la palabra para "voto" es la palabra para "voz". Fue el Ayatolah Ali Al-Sistani quien insistió siempre en la necesidad de elegir una Asamblea Nacional Constituyente y su tesis fue al fin -luego de muchas idas y venidas- la que prevaleció y es en gran parte responsable del exitoso resultado de estas elecciones; además - aún cuando sea difícil aceptarlo el presidente Bush ha logrado un resonante éxito.
La elección de una Asamblea Constituyente iraquí es solo el primer paso hacia una democracia funcional; habrá muchos peñones y obstáculos en el camino pero los valientes iraquíes que fueron a las urnas arriesgándose, al tiempo que lo hicieron también los palestinos, han abierto en esa región del mundo una gran ventana de aire fresco democrático que es irreversible.
El Medio Oriente de hoy es distinto al preelectoral y todos los gobiernos autocráticos y monárquicos de la región así lo tendrán que entender.
El Rey de Jordania lo aceptó en CNN al conocer los resultados de la elección en Irak: "La evolución hacia la democracia tiene que ser ahora parte de todos los programas de gobernabilidad de la región; no hay vuelta atrás", fueron más o menos sus inteligentes palabras.
¡Felicitaciones al pueblo iraquí y al pueblo palestino! Han cambiado los horrores de la tiranía y la violencia por las mucho más veniales decepciones de la democracia, el mejor -aunque imperfecto- sistema de gobierno conocido por la humanidad.
El autor es presidente de la Fundación para la Libertad Ciudadana
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