Con
su juramentación como diputada del PARLACEN, la
ex presidenta Moscoso queda una vez más retratada
de cuerpo entero. Dueña de un doble discurso que
ya no debería asombrar a nadie, la ex mandataria
no ha tenido la menor vergüenza en ingresar al mismo
organismo que en su momento afirmó no debería
de existir y condenó como "guarida de ladrones".
La ex presidenta tiene demasiadas explicaciones que dar
y cuentas por rendir en este país, para ahora refugiarse
en los privilegios que como diputada centroamericana pueda
tener, o las triquiñuelas jurídicas que su
nueva condición le puedan brindar para obstaculizar
los procesos que se avecinan. Ya Pérez Balladares
se libró de una investigación gravísima
gracias a la inmunidad que el PARLACEN le alcanzó,
y Moscoso parece ser buena alumna cuando de estos menesteres
se trata. Ya es hora de que Panamá termine su participación
en un organismo costoso, improductivo y, como la misma
Moscoso acertadamente calificó, convertido en cueva
de ladrones.
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