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Hay
que modernizar el béisbol
Harmodio Arrocha Jr.
harrocha@prensa.com
OPINIÓN IVamos directamente al punto
neurálgico. Hay una asignatura pendiente al caer el
telón del torneo de béisbol juvenil: la calidad
del espectáculo, lo más importante, a mi juicio,
de una competencia. Sin querer restarle méritos al
triunfo chiricano, creo que es el momento para que la dirigencia
del béisbol haga una revisión de todo el funcionamiento
del campeonato, principalmente en la parte técnica,
donde hubo un balance general deficiente. No podemos cantar
el play ball el 25 de febrero sin dejar de analizar
y discutir todo lo que pasó en un torneo que si bien
no dejó pérdidas económicas, arrastró consigo
una serie de problemas que si no se arreglan terminarán
por enterrar al que hasta ahora es considerado como el deporte
rey en Panamá.
Después de escuchar a algunos presidentes
de ligas en la última plenaria, encontré la
respuesta del fracaso del béisbol en recientes años.
Claro, las circunstancias, los momentos, son diferentes,
pero el béisbol que estamos jugando en este momento
no es el béisbol moderno que se está jugando
en otros lares. Yo no creo en eso de que el fútbol
le está robando afición al béisbol,
más bien reconozco y doy el crédito al sistema
moderno que utiliza en su estructura el deporte del pie y
el balón. El sistema actual –y en eso estoy
de acuerdo con el dirigente Edwin Cabrera– fue buenísimo
hace un par de décadas, pero no funciona en el siglo
XXI. Así de sencillo, los presidentes de ligas, con
raras excepciones, insisten en mantener andando el béisbol
sobre viejas estructuras. Por ejemplo, el caso de los profesionales
que estuvieron a punto de ser vetados de participar en el
torneo mayor, no creo que sea lo mejor y limita la calidad
del evento.
Al público le interesa ver un mejor
espectáculo y mientras no se haga una inversión
que implique un mayor desarrollo del béisbol nacional,
no va a cambiar el desbalance que hay competitivamente hablando
en estos torneos. Vamos a ver a dos o tres equipos que trabajan
con más tiempo y más recursos distanciados
del resto en la tabla de posiciones. Simplemente las ligas
que comen con la cuchara más grande son las que mantienen
un nivel de preparación acorde para caminar la distancia.
Las otras –sin mencionar los casos de Darién
y Bocas del Toro, que es tema de otra columna– no
tienen la resistencia física para llegar al final.
El caso del comportamiento del equipo de Los Santos, que
llegó arrastrando a la serie semifinal, es claro ejemplo
de lo anterior. El trabajo de mercadeo en la promoción
del torneo fue muy pobre y fue de mal gusto que se privara
al público de ver todo el desarrollo de la serie final
por la televisión.
El manejo del caso de los peloteros colonenses
Jadhiel Santamaría y Einar Pinillo dejó muchas
dudas sobre el nivel de seriedad de la dirigencia. La Federación
falló inexplicablemente al no implementar una comisión
técnica durante el desarrollo del torneo.Estoy de
acuerdo con la idea que propuso el dirigente Carlos Alvarado
en el sentido de que se elimine la regla en la que se pierde
un juego en la mesa, y que se sancione directamente al culpable
y no al equipo. El Premundial Juvenil en México será el
siguiente paso, y desde ahora debemos empezar a planificar
una estrategia para ese compromiso.
El autor es periodista
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