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Medios y espacio público
Hernán A. De León Batista
La democratización de Panamá que se ha venido dado en los últimos 14 ó 15 años ha venido de mano con los medios de comunicación. Así, el cambio político discurre en varios planos. La democratización del régimen político sigue siendo el foco de mayor atracción pública, pero en línea paralela y con discreción se despliegan diversos procesos de cambio que se localizan en el campo de la democratización de la sociedad. Los procesos de transformación del régimen político y de la sociedad sólo son separables para fines analíticos, en la realidad se expresan de manera interdependiente y exhiben vinculaciones complejas. Es el caso de los poco conocidos y menos documentados procesos de transformación de los medios escritos. La transición al interior de los periódicos constituye uno de los procesos más importantes para la transición democrática. Las transformaciones de los periódicos están directamente asociadas con la descolonización y diversificación de arenas, emisores, voces, agendas y temas que se ponen en circulación y disputan simbólicamente en el espacio público. Sin embargo, el cambio en la reglas del juego para acceder al poder público y propiciar la participación de actores sociales y ciudadanos es uno de los dos ejes fundamentales de la democratización. El otro tiene que ver con la existencia de condiciones para deliberar, opinar sobre los asuntos públicos y expresar disensos y articular consensos; para que los ciudadanos ejerzan sus derechos y libertades civiles y políticas.
Ambos ejes conforman la concepción minimalista de la democracia representativa, sin la cual no es posible el desarrollo de las modalidades participativa y deliberativa de la democracia.
En las arenas institucionales del Estado dialogan las élites políticas pero ese diálogo suele estar desprovisto de las voces, opiniones y críticas de la sociedad, si ésta no dispone de espacios e interlocutores para convertir las opiniones del mundo de la vida y del mundo social en opinión pública.
Mientras las voces de los ciudadanos no llegan a las arenas mediáticas y no entran en la agenda pública, las élites políticas y la burocracia gubernamental las ignoran, sin que tengan que pagar por ello costos políticos importantes. Por ello, la historia del periodismo panameño post-invasión (diciembre de 1989) se ha caracterizado por una desmesurada atención hacia la información producida por las instituciones y actores políticos.
El orden político forjó un especial "pacto político informal", cuyo rasgo distintivo son las relaciones asimétricas y subordinadas de los medios con el poder público. La disolución del control hegemónico en la representación política, la competencia electoral, la posibilidad de la alternancia, el activismo ciudadano, la recomposición de relaciones de los grupos económicos con el poder; todo ello en el marco de la declinación del modelo de desarrollo Estado-céntrico y el debilitamiento del modelo de gobernabilidad autoritaria, incidieron para debilitar el pacto político informal que propició la subordinación de los medios a los fines informativos y propagandísticos del régimen militar.
Por eso adquieren mayor relevancia los procesos de cambio que protagonizan algunos medios escritos. Los cambios son desiguales, discontinuos y de efectos variados según el medio. En estos cambios las élites políticas no son los protagonistas fundamentales. Si cambian los medios y mantienen su compromiso con el periodismo de corte liberal, crítico, autónomo del poder público, respetuoso del derecho a la información de la sociedad y de cada uno de sus lectores, el peligro de la restauración autoritaria podría disiparse.
Los medios no pueden quedar aherrojados en el falso papel que el viejo régimen les asignó. No son el cuarto poder. Si algo pueden y deben ser en una sociedad democrática, es ser un contrapoder. La vitalidad y pluralidad del espacio público no son objetivos que les corresponda perseguir a los poderes públicos del Estado. En materia de deliberación pública y ejercicio de las libertades de pensamiento, expresión, prensa e información, el Estado y sus múltiples agencias tienen el imperativo de evitar la tentación del control, de la manipulación o de la censura previa.
Los cambios en los medios no se desencadenan por generación espontánea. Los aspectos que se ponen en juego son múltiples. Algunos de ellos son: a) viabilidad económica de la empresa que da soporte al periódico, b) estructura y funcionamiento eficaz y eficiente de la organización que hace posible la hechura diaria del periódico, c) relación adecuada, equilibrada y respetuosa entre los dueños del medio y los hacedores del periódico, la política editorial, la dinámica del trabajo y la operación de los formatos periodísticos necesarios para aparecer al día siguiente con la seducción de la novedad, la prestancia de la calidad informativa y el tratamiento riguroso de los temas de interés público.
El periodismo moderno y democrático no está reñido con la viabilidad empresarial. Esta combinación es imprescindible para no perder el horizonte de responsabilidad que impone la naturaleza del trabajo periodístico y el compromiso con el derecho de sus lectores y de la sociedad a saber. Estas son algunas vertientes decisivas para los procesos de democratización de los medios escritos.
Y su desarrollo y efectos son tan importantes para la democratización del país como en su momento lo fueron las reglas y procedimientos electorales.
El autor es abogado
Además en opinión
• Rayo de esperanza: I.Roberto Eisenmann, Jr • Medios y espacio público: Hernán A. De León Batista • Combatir la corrupción, un imperativo: Guillermo Márquez Amado • Cinco funciones de la evaluación: Jesús A. Saldaña López • Conspiraciones: Edgardo Guzmán Stanziola
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