Es
reconfortante para un país como el nuestro, que
atraviesa por una delicada situación económica,
fiscal y social, recibir inversionistas extranjeros, especialmente
en un área que promete ser un conglomerado de desarrollo
como es la actividad portuaria. Pero mejor noticia aun
es ver un cambio en la filosofía de los gobernantes
que no solamente realizan esfuerzos por atraer inversiones,
sino que además lo hacen de manera clara y transparente,
exigiendo con firmeza que dichas inversiones contribuyan
al desarrollo económico y social de la nación,
y paguen por los beneficios que el país les ha otorgado.
Qué contraste con las bribonadas de la administración
anterior, que de un solo plumazo libró a Panama
Ports de sus compromisos contractuales con el Estado, más
los terrenos que luego ofreció a otras dos empresas
portuarias sin costo alguno, tal vez para justificar lo
antes hecho. Y aunque todavía esperamos vigilantes
la resolución de la Corte ante semejante desfachatez,
hoy vemos que las autoridades no solo aseguraron la inversión,
sino que consiguieron el pago de una suma importante que
se traduce en cientos de millones de dólares adicionales
para el Estado. Ojalá tomen nota Panama Ports y
los políticos de antaño. Nuestro país
merece un cambio...para mejor.
|