Panamá, viernes 11 de febrero de 2005
 
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Crisis.

La pobreza del panameño

Ameth Cerceño Burbano

Panamá cuenta con una población de casi tres millones de habitantes, según el censo del año dos mil, somos un país con una población relativamente joven y con grandes desafíos como el desempleo y la pobreza.

El Informe Nacional de Desarrollo de 2000 indica que en Panamá, más del 40% de la población vive en condiciones de pobreza; el gobierno de Mireya Moscoso en el año 2000 comprometió al Estado panameño en erradicar la pobreza extrema y el hambre para el año 2015, esto quiere decir que se trata de una política de Estado, que compromete a todos a contribuir de acuerdo a nuestras capacidades a eliminar este flagelo, que no permite el desarrollo integral de la nación.

Nuestra pobreza pareciera general, el panameño tiene pobreza en sus principios éticos y morales, caracterizado por el juega vivo y la corrupción imperante que no solo se da dentro de las instituciones gubernamentales, se da en todos los niveles de vida.

Tenemos pobreza cultural, no apreciamos el arte ni la buena música, tenemos pobreza académica, con un sistema educativo deficiente.

Si le preguntásemos a un joven graduando de secundaria o uno universitario por Ricardo J. Alfaro o por una fecha histórica lo más probable es que no sepa ninguna de las dos respuesta.

Somos ciudadanos mediocres e ignorantes y así cuando nos toca elegir cada cinco años a nuestros gobernantes, las gavillas de los partidos políticos hacen callar a los ilustrados y nos hacen escuchar a los más viles engañadores, que aprovechándose de la ignorancia del pueblo nos presentan lemas y promesas que no cumplen y con ello continuamos el mismos ciclo que no permite que el país avance, ¿Somos o no responsables de la situación actual del país? Discernamos y nos daremos cuenta; ese es el gran dilema.

El autor es estudiante de derecho y ciencias políticas


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