| Consensos.
Los cinco cambios inaplazables
I. Roberto Eisenmann, Jr.
Durante los primeros 18 meses de este gobierno se tendrán que producir importantes cambios en nuestros hábitos y nuestras vidas... no por el color partidario del gobernante sino porque el país no puede postergar más los temas de necesarios cambios; son inaplazables.
El primero - que ya es ley - fue el de la reforma tributaria. Los panameños tenemos que pagar más impuestos.
Cuando de cambiar para pagar más se trata, no hay fórmula buena ni simpática que valga, así es que muchos nos disgustamos. Creo que el disgusto mayor es por la forma forzada como se pasó la ley.
En esto debe haber un aprendizaje para el Gobierno. El segundo cambio será el logro de la viabilidad de la Caja de Seguro Social. No solo hay que salvar la Caja - la institución social más importante del país - sino que hay que salvar al país. Si cae la Caja, cae el país... así de sencillo.
El tercero será el TLC con EU que cambiará muchos hábitos en el campo y en la industria.
El cuarto será el próximo aumento (muy necesario en nuestros países) del salario mínimo.
El quinto será la expansión del Canal, cuya viabilidad depende de todos los cambios anteriores y de la específica expresión de la voluntad popular.
Sé que durante su lucha política Martín Torrijos procuró (con éxito) desprestigiar los sistemas de diálogo y consenso en los que se había empeñado el gobierno anterior, pero como los consensos han producido éxitos importantes a gobiernos PRD y arnulfistas, es poco inteligente descalificarlos frente a los próximos cambios necesarios.
Los consensos funcionan de maravilla si el Presidente los lidera y tienen aún más eficacia si -contando con la mayoría en la Asamblea -busca consenso sin necesitarlo; así legitima el proceso.
Vivimos una época en que el gobernar no es simplemente mandar, corriendo el peligro de perder todo el valioso apoyo político de los gobernados, castrando a su vez la posibilidad de terminar su mandato con un gobierno exitoso.
Los procesos de diálogo en que todos los actores participan con sus propuestas y todas se analizan con sus efectos actuariales y económicos, tienden a eliminar a los extremistas de lado y lado, aquellos dedicados - con agendas ocultas - a posiciones tanto dogmáticas como irracionales.
Al iniciar lo de la Caja de Seguro Social sugiero al gobernante cambiar de sistema y buscar - con el método ya comprobado - un mínimo consenso.
En cuanto al Seguro, el Dr. Francisco Sánchez Cárdenas publicó una posición que merece atención, y Paul O’Neill - ex secretario del Tesoro de EU publicó en el New York Times un artículo que para la reforma del Seguro Social en EU (el problema es universal) sugiere una línea parecida.
Hay que cambiar el concepto de "impuesto" pagado a la Caja, a un concepto de "ahorro" para la jubilación propiedad del que ahorra, aun cuando el ahorro lo maneje una entidad pública (separada de la entidad de servicio de salud).
Así, que le aumenten a uno el ahorro que es de uno y para la jubilación de uno... es menos traumático que otro aumento de "impuesto".
Como la solidaridad del sistema es vital para aquellos cuyos ahorros no alcanzan para su jubilación, el Estado - que es de todos los ciudadanos - pone la diferencia de su presupuesto en un acto de solidaridad de la sociedad.
Son ideas para un proceso de análisis, buscando el consenso.
Respecto al salario mínimo, el asunto es sencillo. En promedio, ¿cuántos salarios hay por hogar en Panamá? estos salarios mínimos sumados deben ser iguales a lo que cuesta vivir mínimamente en Panamá; ni más ni menos.
El aumento no quebrará a ninguna empresa, ya que se subirá proporcionalmente el consumo, y las ventas y las ganancias de todas las empresas. ¿La productividad? es tan responsabilidad de los empresarios como de los empleados.
El objetivo de una nación como la nuestra debe ser producir empleos de altos ingresos y alta productividad y no industrias maquiladoras con salarios competitivos con los de Haití.
Los panameños somos creativos, trabajadores y universales.
Todos los cambios los convertiremos en vigor positivo si el gobierno demuestra que aprendió y se dedica de aquí en adelante a producir los consensos necesarios para la gobernabilidad y para su propio éxito.
El autor es presidente de la Fundación para la Libertad Ciudadana
Además en opinión
• La eterna promesa de los benditos impuestos: Enrique Ho Fernández • Los cinco cambios inaplazables: I. Roberto Eisenmann • La infancia de la niñez indígena: Toribia Venado Venado • Sexo y condones: Roberto Hernández • La pobreza del panameño: Ameth Cerceño Burbano
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