Panamá, domingo 6 de febrero de 2005
 
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joya turística.

El nuevo Bocas del Toro

I. Roberto Eisenmann, Jr.

Hace unos días acompañé a Guillermo Sánchez Borbón a Bocas del Toro. La ocasión era especial: Tito Thomas, propietario del Hotel Bahía, iniciaba la celebración de el centenario del histórico edificio donde opera su hotel. Fue allí donde inició operaciones la frutera hace 100 años. En vez de una sola fiesta Tito decidió celebrar todo el año con la invitación de un bocatoreño prominente todos los meses, para pasarse unos días en conversatorios anecdóticos e históricos sobre Bocas, y el personaje invitado. Guillermo fue el primer invitado del mes de enero.

Yo tenía años de no ir a Bocas y encontré una Isla Colón totalmente distinta. El pueblo está lleno de turistas provenientes del mundo entero, y hay un mundo de hotelitos, negocios y hasta un periódico mensual de extranjeros quienes, enamorados de Bocas, han decidido quedarse a vivir permanentemente allí. Se siente el inicio de una nueva prosperidad, un renacimiento. Todo el que quiere está ocupado y trabajando. El valor de la propiedad se ha multiplicado geométricamente. Hay una gran variedad de restaurantes de locales y de extranjeros donde se come de maravillas y se siente ya el arribo de turismo repetitivo. En el hotel con nosotros por ejemplo estaba un grupo de Sao Paulo, Brasil que repetía visita, llegando a Tocumen y trasladándose directamente a Bocas por una semana. Preferir el largo viaje a Bocas en vez de a las preciosas playas de Brasil, me dice mucho.

Los conversatorios: el primero en español, con autoridades y amigos de Tito escuchando anécdotas del Bocas de la infancia de Guillermo y la evolución que él vivió; fue una velada deliciosa. Cómo es que Bocas del Toro produce un intelectual autodidacta de la talla de Guillermo Sánchez Borbón, es de por sí una pregunta cuya respuesta amerita largas horas de conversación.

Ahora bien: la segunda sesión fue aún más interesante ya que fue en inglés (o aquello que Guillermo dice que es inglés) con la asistencia de un gran grupo de extranjeros hoy residentes en Bocas. Además de la charla de Guillermo pedimos que los invitados nos contaran cómo dieron con Bocas, y qué los hizo abandonar sus tierras en el Primer Mundo para hacer sus residencias en estas islas del Caribe panameño. Nos contaron que muchos de ellos llegaron en veleros, algunos huyéndole al frío; otros nos dijeron que luego de visitar a sus médicos y darse cuenta que el estrés de la vida de Primer Mundo los estaba matando, se hicieron la famosa pregunta bocatoreña y ¿pa’qué?". Todos - absolutamente todos - se enamoraron de un solo flechazo de las islas y decidieron con convicción que allí era donde querían vivir el resto de sus vidas. Allí donde el ritmo es humano, sin apremios ni correderas sin sentido. En Bocas no hay apuro porque no hay "pa’ dónde ir". Todos dijeron que jamás habían sentido tanta acogida y asistencia solidaria como la ofrecida por la gente de Bocas. Se sintieron arropados y protegidos por los bocatoreños y por los panameños desde el primer momento; además, se sintieron como descubridores al haber encontrado un lugar desconocido en el mundo.

Ahora que Bocas es comprobadamente una joya turística el IPAT de Rubén Blades debe lograr que los lodazales de Isla Colón pasen a ser calles pavimentadas, que todas las viviendas se conecten al moderno sistema de aguas servidas que les hizo Endara, que los aguajes no sigan afectando al histórico cementerio, que se cumplan los reglamentos de zonificación y titulación, y que se protejan los manglares y la naturaleza que es lo que atrae a propios y extraños.Mi abrazo de felicitación a todos los bocatoreños; con su ya famoso "w’apin Mon" se forjan un futuro de prosperidad para ellos, sus hijos y sus nietos. Bocas es el ejemplo vivo de lo que significa el turismo en términos de desarrollo económico y social.

El autor es presidente de la Fundación para la Libertad Ciudadana
Además en opinión

¿procreación o recreación?: Xavier Sáez-Llorens
El nuevo Bocas del Toro: I. Roberto Eisenmann,
Una OEA en crisis y sin liderazgo: Betty Brannan Jaén
Las "deformas" según Pedrito: Jaime A. Porcell
Amor por la lectura: Juan B. Gómez




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