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Minutos de pesadilla
Campo Elías Estrada
cestrada@prensa.com
OPINIÓN La selección de Panamá no
hizo del todo un mal partido el miércoles en Ambato
contra Ecuador. Pero lo crítico e injustificable es
que se perdió por dos goles a tres minutos de su conclusión,
en una prueba más que nos muestra que a nuestros jugadores
aún le falta trabajar todo el partido. Esto hace suponer
que se necesita más oficio para mantener en el bolsillo
un resultado a cinco minutos de su conclusión, porque
ya nos ha sucedido con Estados Unidos y Jamaica, en el Rommel.
Un aspecto en el que el Cheché Hernández siempre
ha hecho énfasis, pero que por lo que se vio en Ambato,
todavía falta trabajar los últimos tramos del
partido más la reposición, para evitar que
la última parte del juego termine siendo nuestra peor
pesadilla.
El miércoles Cheché Hernández planteó un
partido defensivo e inteligente en el primer tiempo, haciendo
una especie de contrapremisa a la premisa que dice que la
mejor defensa es un buen ataque. Se buscó atacar al
ataque de Ecuador. Con una última línea de
cuatro defensas, tres volantes de contención, dos
volantes de salida sacrificados en la marcación y
un hombre de punta, Panamá presionó a Ecuador.
Lo esperó con orden. Mas no tuvo solvencia en el
ataque. Este sistema, en el que no hay un espacio para el
espectáculo, le ha dado resultados a clubes como el
Boca, el Once Caldas y la misma Grecia. Consiste en defenderse
bien y sacar los tres puntos con una o dos buenas llegadas.Panamá fue
valiente en defensa. Se presionó a los ecuatorianos
hasta la mediacancha. La situación cambió en
el segundo tiempo.
Ecuador, sin haber tenido a todo su plantel, presentó algunos
jugadores de primer nivel, que poco a poco fueron acosando
el marco de Jaime Penedo hasta ir demoliendo a la última
línea. En los minutos finales se descompuso el equipo
producto de una serie de sustituciones obligatorias, que
no surtieron efecto. No se notaron los cambios.
Me pareció que el equipo se enredó más.
Se perdió la marca en los minutos finales y los dos
goles llegaron por esa misma situación. Las escasas
llegadas nuestras no surtieron efecto porque no hubo tino.
La altura influyó en parte. No se puede negar, pero
tampoco es una excusa. Mañana se jugará en
un lugar tropical. Veremos.
El autor es periodista
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