Panamá, martes 1 de febrero de 2005
 
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Debate.

La condena del condón

Irving H. Bennett N.
ibennett@irving-bennett.com

La Iglesia ha condenado el uso del condón. Pero los medios con frecuencia le ponen un condón a la condena. Es un condón metafórico que impide que la condena cumpla su cometido de igual manera que el condón impide el cometido del maravilloso acto sexual. La Iglesia lo que promueve es el genuino y sagrado uso de la sexualidad humana, desarrollado a lo largo del proceso evolutivo como un mecanismo encaminado a la reproducción. El condón es una manera de evitar esta función primordial de la sexualidad. Por supuesto que la sexualidad tiene otras aristas. Sirve, en primer lugar, para motivar a las personas a emprender un acto que sin el intenso placer que provoca resultaría poco apetecible. Luego sirve para cimentar la unión de la pareja e inducirla al cuidado prolongado de la prole que necesita de sus padres para madurar como personas. Esta misma unión de los padres a través de los años es difícil y ardua, pero conduce a su maduración y capacidad de entrega mutua; necesaria esta para su pleno desarrollo. Así, desde principio a fin, la sexualidad está encaminada a la participación en el acto creador de Dios. Por esto la sexualidad, en el ser humano, participa en la misma sacralidad de Dios. Es por esto que el viciar su propósito primordial es un antisigno, es como un sacrilegio que desvirtúa la naturaleza más profunda de la persona. El callar este propósito en la crítica a la condena del condón es como cubrir la verdad con un velo que la esconda.

La Iglesia no dice en lugar alguno, que yo haya visto, que no se use un condón durante un acto de infidelidad que de por sí es reprochable. Si te vas a inyectar droga, por lo menos usa una jeringuilla limpia. Tampoco eso quiere decir que se promueva el uso de jeringuillas. ¿Quién quiere chupar un caramelo con la envoltura puesta? Entonces, ¿de qué hablamos?

El problema es que las campañas se hacen de tal manera que parecieran promover el coito indiscriminado y avalarlo como algo normal e intrascendente. Los adolescentes de hoy viven en una cultura que celebra el sexo a edad temprana y sin discriminación. El hecho de comprar y portar condones o estar tomando la píldora ya predispone a los jóvenes y estos no se van a frenar cuando se presenta la oportunidad aunque no estén preparados. Esto es sumamente destructivo para la sociedad y la salud física, mental y social de las personas. Los efectos positivos de retrasar la actividad sexual han sido mostrados en estudios publicados por la Heritage Foundation en un informe titulado: "Los Adolescentes que hacen Promesa de Virginidad Mejoran Sustancialmente sus Perspectivas en la Vida." El informe señala que las adolescentes que han hecho dicho compromiso sufren un tercio menos de embarazos antes de los 18 años. Casi dos tercios de los adolescentes que no han hecho promesa de virginidad son sexualmente activos antes de los 18 años en contraste, sólo el 30% de los que sí la han hecho.

Aunque pueden romper ocasionalmente dicho compromiso, el retrasar el comienzo de la actividad sexual se correlaciona con la reducción del número de compañeros sexuales a la mitad. Estos efectos se notan hasta la edad adulta. Las mujeres que eran sexualmente activas en la temprana adolescencia son menos propensas a tener matrimonios estables a sus 30 años. Los efectos dañinos de los programas de educación sexual que promueven sólo el «sexo seguro» fueron puestos en evidencia en un estudio publicado en Inglaterra.

El informe del Family Education Trust analizaba las zonas donde la Unidad de Embarazo Adolescente del gobierno ha puesto en marcha programas para reducir el número de chicas que quedan embarazadas. Se encontró que en la mayoría de los lugares ha habido un aumento de los embarazos adolescentes tras la implementación de programas que promovían el uso de anticonceptivos.

Uno, en Cornwall, vio como aumentaban un 17% los embarazos entre el 2001 y el 2002. En York, los embarazos adolescentes subieron un 34%. Escocia tuvo resultados similares tras introducir programas de distribución libre de la píldora del día después y de condones, informaba el Sunday Times. Las chicas de edades entre 13 y 15 años en la zona afectada tienen un 14% más de probabilidades de quedarse embarazadas que sus compañeras del resto de Escocia, en comparación con el 3% que había antes de comenzar el programa.

El autor es empresario
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