| INCUMPLIMIENTO.
Kyoto
José H. Santos
En 1997, los representantes de 160 naciones se congregaron en Kyoto, Japón,
para dialogar sobre el calentamiento global. En aquel encuentro los países desarrollados se comprometieron a reducir, para el año 2012, en un 5% los gases de efecto invernadero por debajo de los niveles de 1990. El Protocolo de Kyoto, un acuerdo que, aunque sienta las bases de cooperación internacional e institucional para lidiar con el calentamiento global, se quedó corto. Kyoto dejó por fuera a grandes emisores de CO2 como China, contiene un enfoque a corto plazo y su compromiso se basa en resultados más que en acciones. También enfrenta problemas de toda índole, que van desde el rechazo de Estados Unidos hasta dificultades en cuanto a la valoración de los sumideros de carbono. Si a eso le agregamos problemas de financiamiento y las enormes concesiones que se otorgaron a Rusia en materia de descarga de emisiones, el objetivo de Kyoto palidece. Un reporte del Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático de 2001 predice que para el año 2100 las temperaturas podrían aumentar entre 1.4 y 5.8 grados Celsius. Con este aumento, las tormentas se volverían más frecuentes e intensas, incluso podrían presentarse problemas de salud pública. ¿Los fuertes aguaceros que provocaron el desbordamiento de los ríos, la devastación de comunidades y plantaciones agrícolas en Bocas del Toro y Chiriquí, así como los casos de virus hanta y malaria que se han presentado, ¿tendrán algo que ver con esto? Con el Canal de Panamá en mente, la reducción del hielo del Ártico a raíz del calentamiento de la tierra, que acarrea la posibilidad de nuevas rutas de navegación, también es un tema que hay que evaluar. Por el momento, la puesta en marcha de un plan nacional de ordenamiento territorial y la búsqueda de mayor crecimiento económico constituyen la mejor receta para mitigar los trastornos que en el futuro pueda provocar este fenómeno, sobretodo para un país pobre como Panamá.
El autor es abogado
Además en opinión
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