| Reflexión.
Un llamado a los reformistas fiscales
Roberto
E. de la Espriella M.
Es del saber nacional los momentos que atraviesa nuestra "patria nueva", realmente estamos cambiando o simplemente apagando fuegos iniciados hace mucho tiempo.
Es mi entender que el déficit nacional es de proporciones sin precedentes, lo que sería equivalente a una quiebra comercial, en otras palabras nuestra empresa llamada patria está rumbo a la quiebra. No es mi propósito entrar en detalles de qué situaciones nos llevaron a este punto, creo que son bien conocidas y todos tenemos culpa.
Al escuchar por primera vez sobre las reformas fiscales en discusión, me molesté, ya que consideré en el momento que no era justo el aumentar los impuestos a la clase trabajadora y pujante de nuestro Panamá. Luego de analizar a fondo la situación, entendí lo que mi Gobierno quiere realmente hacer, es menester de nuestro presidente, Martín Torrijos, acabar con la pobreza y desigualdad social en que vivimos, que algunos no la vemos claramente y me incluyo entre esos, ya que nos hemos vuelto demasiado avaros y engreídos por las ansias de acumular riquezas materiales y aquellos que no son producto de la lotería embriónica de clase social, son castigados por nuestro sistema clasista, cosa inconcebible en el siglo XXI.
Lo que realmente pretende nuestro Gobierno es equiparar la manera de tributación en nuestro país, para que aquellos que más tenemos paguemos lo que nos corresponde, ya que en este suelo panameño, somos muchos los que preferimos no pagar nuestra cuota y vivir con la vista gorda hacia aquellos panameños honestos que sí pagan su 30%. Es de mi opinión que el desentusiasmo de aquellos que no pagan su cuota por ser panameños, no lo hacen porque simplemente Panamá no les ofrece nada a cambio, más que simplemente corrupción política y malos manejos de los fondos públicos, con esos antecedentes quién va a pagar?
En cambio si Panamá realmente se convierte en una patria nueva, y cambiamos la manera en que nuestros políticos actúan y administran la cosa pública, tal vez convenzamos a los que más tienen de pagar su 30% de impuesto. Panamá necesita no solo de un cambio fiscal sino de actitud, es el derecho de nosotros las futuras generaciones, heredar un país bien encaminado y acorde a la realidad mundial. Para eso Panamá se debe comprometer al buen manejo de sus divisas y asegurarnos a nosotros los panameños, que la educación de nuestros hijos será de primera y con tecnología de vanguardia, que la salud de todos estará provista, que la inversión será incentivada, que habrá seguridad legal y política, etc... solo con ese compromiso de cambio generacional estoy completamente convencido de que todos pagaremos impuestos como Dios manda y se acabaría la evasión de éstos, evitando así una alza de los mismos nuevamente en un futuro.
Patria Nueva haz de tus reformas fiscales una reforma de Panamá y nuestra gente, me atrevería a decirle a mi presidente que hiciera de estos cambios no una ley como tantas que tenemos y no necesitamos, sino una reforma constitucional, ya que considero que solo así podemos comprometer a Panamá de que esto sea verdaderamente un cambio generacional, un plan que necesita de continuismo, no un cambio hasta el 2009, y luego cuando lleguen a las garzas políticos demagogos y oportunistas vayan a cambiar nuevamente todo, como ha ocurrido antes, así no avanzaremos nunca como nación.
Despierta patria nueva, discute y aprueba tus reformas para que nuestro futuro social esté asegurado, pero cambia, cambia de actitud y como dices ahora es cuando, no de limpiar la casa sino de hacer una casa nueva para todos.
El autor es abogado
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