La
meta del gobierno con las nuevas reformas fiscales es recaudar
entre 300 millones y 350 millones de dólares al
Estado. Pero si se analiza con detenimiento el nivel de
morosidad de 120 millones de dólares en el Municipio
de Panamá y 70 millones de dólares en el
IDAAN, parece entonces innecesarias e inaceptables tales
reformas. Antes de proponer ante el país y crear
tanta zozobra ciudadana, el gobierno debió revisar
minuciosamente las finanzas estatales. Si solo en el Municipio
y el IDAAN se adeuda más de la mitad de lo que se
quiere ahorrar para el 2006, seguramente habrá otras
entidades con similares niveles de morosidad. Peor aún
es contratar a una empresa privada para que se encargue
de realizar los cobros municipales, porque, como ellos
mismos dicen, no tienen el personal técnico ni la
infraestructura para realizarlos. Esto pone en tela de
duda el tema del ahorro estatal y la eficiencia de los
funcionarios. El alcalde y los trabajadores del municipio
deben estar capacitados para realizar este tipo de trabajo
ya que, al fin de cuentas, fueron quienes permitieron que
la mora alcanzara tales proporciones. Una vez más
el perjudicado será el pueblo, ante un Estado ineficiente,
inmanejable e insaciable.
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