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Para ordenar la casa.
No basta con pasar la escoba
Giancarlo Reyna Zorrilla
gr@pty.com
En una ocasión, supe de un entrenador de fútbol que le decía a los jugadores: "Para ganar el juego, solo hace falta anotar un gol más que el oponente y para lograr eso, la estrategia es mantener siempre el control de balón". ¿Quién lo hubiese pensando? La solución era más que simple y siempre estuvo frente a las narices de todos.
Eso me hace recordar también mis años de estudiante de ciencias empresariales; en más de una ocasión, cuando desarrollábamos casos de estudio, surgía alguien con una idea brillante: "Para lograr rentabilidad en esta empresa será suficiente con incrementar los precios y rebajar los gastos". Cada vez que escuchaba algo como esto me preguntaba si era necesario ir a la universidad a estudiar tantos años para llegar a conclusiones tan obvias. Uso la analogía de "pasar la escoba" porque la solución puede percibirse como superficial o aparente: imagínese ordenar la casa pasando la escoba y dejando la basura debajo de la alfombra. Es lo que me temo con la reforma: algunos pagarán más y estos reajustarán sus gastos de planilla. No deseo que se mal interpreten mis palabras, y dejo claro que no pretendo poner en duda la capacidad profesional de quienes toman las decisiones económicas en la actualidad ni intento desacreditar la buena intención de "ordenar la casa"; sé que no tienen una tarea fácil y sé que la misma es necesaria. No obstante, Sí me atrevo a opinar que la propuesta de reformas fiscales que se ha publicado desde el inicio e incluso las modificaciones recientes, podrían no ser lo más conveniente en el largo plazo, Esto es importante porque al analizar el documento original se encuentran varios artículos que no parecen aplicables a todas las empresas o individuos. Por ejemplo, el polémico artículo 17 que se refiere al impuesto sobre la renta mínimo alternativo, puede provocar el colapso de más de una empresa o como mínimo una reestructuración de gastos, específicamente personal. Lo anterior, a pesar de que según información publicada en el diario La Prensa el día 20 de enero, en donde se indica que el IRMA ha pasado de 2% a 1.4%. Supongamos que una empresa vende mensualmente 100 mil dólares, tiene costos de ventas por 75 mil y gastos operativos (alquiler, salarios, etc.) por 22 mil 500 dólares. Al final del año, esta empresa habría acumulado una utilidad de 30 mil siendo esta lo que se denomina la renta gravable. Bajo el régimen actual, esta empresa pagaría un 30%, es decir, que el impuesto sería de 9 mil dejando para la empresa 21 mil para repartir dividendos, pagar bonificaciones y reinvertir en mejoras en tecnología, servicio al cliente, etc. Cabe señalar, que esta ganancia neta de 21 mil es apenas un 1.75% de las ventas realizadas por la empresa. No es nada para este empresario si consideramos que a un vendedor se le paga en promedio en algunos sectores desde un 1% a un 3% por las ventas que realiza.
Con la reforma fiscal, esta misma empresa tendría que pagar un impuesto del 1.4% sobre sus ventas, lo cual sería 16 mil 800. Esto significa que después de pagar impuestos, con esta reforma, a la empresa le quedaría 13 mil 200 que equivale a 1.1% de sus ingresos. De esa cifra se deberá entonces pagar dividendos, bonificaciones y me pregunto si quedará alguna cifra interesante para reinversión. Estoy seguro que cualquier empresario, ante una inversión que le otorgará apenas un 1% en beneficios sobre ventas, preferirá poner el dinero en un banco; el problema es que ese banco no generará las plazas de empleo ni el movimiento comercial que genera la inversión en una empresa. Sin duda es menos grave que un 2% sobre las ventas pero igual, para el caso de este ejemplo, sigue significando un incremento del 87% sobre el pago del impuesto sobre la renta. Es como si le dijeran que un molde de pan que podría costar hoy 79 centavos le costará mañana B/.1.47 o que el costo general de la canasta básica pasará de un supuesto de B/.250.00 a B/.467.50.
Ahora que el documento final ha sido presentado a la asamblea, esperemos que nuestros diputados sean conscientes de que para ganar un juego de fútbol no basta con la intención de querer tener el control del balón y que para ordenar la casa no basta con pasar la escoba.
El autor es administrador de empresas
Además en opinión
• Sacrificio ciudadano y crisis de credibilidad: Xavier Sáez-Llorens • Reformas duras pero impostergables: I.Roberto Eisenmann, Jr. • Reacción a ‘la doctrina Bush’:Betty Brannan Jaén • No basta con pasar la escoba: Giancarlo Reyna Zorrilla • Prueba de fuego para la OEA: Cecilia López
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