Crónica de una batalla anunciada
El trágico atardecer de un día agitado. Cómo se gestó el 9 de enero. Crónica de una batalla anunciada HERMES SUCRE S.
hsucre@prensa.com
| LA PRENSA/Archivo |
 |
|
Estudiantes del Nido de Aguilas sostienen en sus manos el estandarte de la Asociación Federada del Instituto Nacional.
|
Eran las dos de la tarde del jueves 9 de enero de 1964 cuando Bernardo Mc Nally, profesor de inglés del Instituto Nacional, decidió no tomarle asistencia a sus alumnos.
La ansiedad dominaba el ambiente: estaba previsto que ese día, finalmente, se izará la bandera panameña en la Zona del Canal.
Como movidos por un resorte, se levantaron Toribio Espino, Jaime Paz, Rimsky Sucre, Jorge Enrique Mendoza y Otto González. Le pidieron al profesor que les cediera la hora de clase para organizar una protesta hacia el Colegio Secundario de Balboa. Allí, los estudiantes estadounidenses, alentados por sus padres y amparados por la policía zoneíta, se mostraban desafiantes en la custodia de la bandera de Estados Unidos. Se sentían los dueños del Canal y decían que ésa era la única bandera que debía flamear allí.
En todo el país, poco a poco, crecía la tensión por las denuncias de violación de lo pactado en 1962 por Estados Unidos y Panamá de izar las banderas de ambos países en 15 sitios públicos de la Zona del Canal.
La marcha
 |
|
Institutores intentan izar la bandera panameña en
la Escuela Secundaria de Balboa, pero son reprimidos por la policía zoneíta.
|
Noris Batista, en una charla que La Prensa tuvo con varios de los protagonistas de los hechos, relata que las mujeres estaban emocionadas porque hacía tiempo que querían atravesar las cercas de alambres de púas para acariciar el recortado césped del territorio panameño, bajo control de Estados Unidos desde 1903.
Todos los grupos estudiantiles, de diferentes ideologías, estaban de acuerdo y negociaron en plancha con el rector del Instituto Nacional, Dídimo Ríos, para que les entregara la bandera, una histórica enseña tricolor que había simbolizado jornadas nacionalistas en 1947, 1958 y 1959.
"¡A la calle, a defender el honor de la bandera y la soberanía de la patria!", fue el grito de batalla de Guillermo Mas, Demóstenes Sánchez y Orlando Lorenzo, frente a las altivas esfinges de bronce ubicadas en la entrada del Instituto Nacional. La marcha había comenzado.
 |
|
Manifestantes queman la bandera de Estados Unidos
en las inmediaciones de la escuela secundaria de Balboa.
|
A las 4:52 p.m., la columna estudiantil, ignorante del trágico episodio que los esperaba, llegó a la Calle Gorgas y enfiló hacia la Escuela de Balboa. Guillermo Mas y Pascual Mc Pherson arengaban a los manifestantes y dirigían, con las mangas del uniforme recogidas, las notas del himno nacional. Aún en el calor de la protesta tuvieron la prudencia de guardar silencio cuando pasaron por el Hospital Gorgas. No querían llamar la atención. Pero cuando llegaron a la residencia del gobernador de la Zona del Canal, Robert Fleming, dieron rienda suelta a toda la fuerza de sus pulmones gritando consignas contra la presencia yankee en Panamá.
A las 5:30 p.m. el atardecer envolvía a la Escuela de Balboa. La solitaria bandera de Estados Unidos ondeaba en el mástil. El capitán de la policía zoneíta, Gaddis Wall, utilizó al intérprete Felipe Cazabón para comunicarse con los estudiantes panameños Francisco Díaz y Guillermo Guevara Paz, quienes habían pedido izar la bandera y cantar el himno nacional en los predios del plantel. Nunca pensaron que el meterse en el jardín del gigante le costaría a Panamá 22 muertos y más de 400 heridos.
Mientras la partes negociaban, los civiles estadounidenses comenzaron a llegar de todas partes. Se burlaban de los deseos panameños.
"Panameños go to hell", gritó una muchacha zoneíta que estaba sentada en la yerba, junto a unos amigos que celebraron su "hazaña".
Cada vez que los institutores trataban de acercarse al asta, los zoneítas se formaban para resistir -como en una maniobra de fútbol americano- alrededor del montículo escalonado de cemento que sostenía la bandera estadounidense. La confrontación era inminente. Los panameños, en casa, estaban en territorio enemigo.
El capitán Wall hizo una seña y en segundos los estudiantes panameños quedaron rodeados. Uno de los policías rompió la bandera con su porra y en menos tiempo del que le tomó retirar la vara de madera, Napoleón de Bernard le partió la boca de un puñetazo.
Los policías empujaron a Inocencio García y a Alcibiades Picota sobre unos arbustos. Los estudiantes cayeron de espalda mientras asían fuertemente la bandera, por lo que ésta se desgarró de un lado al otro. "Mi bandera no podía pisar el suelo: primero muertos, antes de soltarla", indicó García.
La retirada
Ya era casi de noche cuando los institutores emprendieron la retirada por el mismo camino que habían llegado. Eran perseguidos por la policía, hasta por los perros de la zona. A su paso iban tirando tanques, tablas y bloques de las construcciones del área a la calle, para evitar la persecución de las patrullas. Zoneítas civiles se ocultaban detrás de los árboles para hacer disparos al aire. "Algunos soldados francos de Estados Unidos, que echaban su canita rubia al aire en el bar Ancon Inn, recibieron su golpiza", recuerda uno de los entrevistados entre risas. "Quedaron buenos y sanos cuando los gases lacrimógenos llegaron a sus hinchados ojos", culmina.
En esos momentos la mecha de la rebelión panameña se había extendido a todo el país. A medida que se esparcían los rumores sobre la lucha y la rotura de la bandera en la Zona, las plazas de los pueblos se llenaron de gente, con viejas escopetas de cazar torcazas al hombro, dispuestos a todo. En la ciudad la gente le pedía a la Guardia Nacional que le repartiera su arsenal al pueblo para irse a pelear a las faldas del idolatrado Ancón de Amelia Denis de Icaza.
A las 7:00 p.m., la multitud a lo largo de la Avenida 4 de Julio (hoy Avenida de Los Mártires), estaba armada con lo que había: tanques de gasolina en la mano, piedras, palos y bombas molotov. Había más de 5 mil personas. A las 7:30 p.m. cayó Ascanio Arosemena, el primer mártir. La policía de la Zona no daba abasto en la represión. Tuvo que participar el Comando Sur. Todo había empezado en el salón de clases de una escuela.
Además en portada
• Gobierno proyecta integrar a Darién • Procuraduría recibe siete denuncias por corrupción • Piden que se declare ilegal orden de arresto de Garibaldo • Abortan atentado contra el presidente Maduro • Nuevo Testamento en ngöbe • Comisión de Justicia y Paz pide participación ciudadana para enfrentar la crisis de la CSS • Argentino sobrevive al terremoto de México, al 11-S y al tsunami • Empleados de CSS marcharán a la presidencia • Personaje de la semana: La sorpresa de Ortega • Despedida • Millonario decomiso por casos de droga • Disminuye contrabando de armas • Aclaración • Brunch dominical • Cincuenta y tres periodistas perdieron la vida en 2004 • ONU recibe reclamo por defensa de bosques • Panamericana en la mira • Crónica de una batalla anunciada • Una transmisión para la historia
|