Panamá,
listas negras y sanciones
Panamá debe tomar muy en serio los compromisos ambientales adquiridos y no dar la impresión de ser un país que no respeta los convenios internacionales Claudia Martáns
Las sanciones comerciales y listas negras por el incumplimiento de normas y estándares ambientales son las medidas que los países ejecutarán en el futuro y que cada vez se harán más rigurosas para los países que no protejan el ambiente. En un mundo globalizado como en el que estamos viviendo, los países líderes en materia ambiental están estableciendo ciertos estándares ambientales para el beneficio de la humanidad mediante declaraciones, convenios, resoluciones, protocolos, etc. Por lo que el país signatario se compromete a cumplir con las normas ambientales y de no cumplir pone en riesgo su reputación a nivel internacional. En Panamá en lo que va del año se han dado dos sanciones comerciales por el no cumplimento de compromisos ambientales adquiridos por Panamá.
La primera sanción se dio a finales de abril de 2004 cuando se prohibió a nivel internacional el comercio de animales con Panamá, ya que habíamos sido incluidos en una lista negra, por la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora (CITES, por sus siglas en inglés) por no cooperar en la lucha en contra del comercio de especies de flora y fauna en peligro de extinción o amenazadas, debido a que Panamá tenía que preparar una reglamentación para la protección de los animales y no se había aprobado.
Es importante resaltar que la influencia del comercio internacional sobre ejemplares de fauna y flora, ha sido decisiva para llegar a la extinción de algunas especies. El tráfico de fauna y flora exótica mueve alrededor de 600,000 millones de dólares, por lo que su comercio internacional ha llegado a ser catalogado como el tercer contrabando más rentable luego de las drogas y las armas.
El Convenio CITES surge de una preocupación a nivel internacional para regular el comercio de la flora y fauna, por lo que, en Washington, D.C., se aprueba el convenio con la participación de 80 países y entró en vigor el 1 de julio de 1975. Actualmente, se encuentran protegidas alrededor de 30,000 especies de plantas y animales gracias a este convenio. Panamá firmó el convenio promulgando la Ley 14 de 1977, siendo nuestro país el miembro número 44 en adherirse de 165 países. Posteriormente, Panamá emite la Ley 24 de 1995 "por la cual se establece la legislación de vida silvestre en la República de Panamá, la cual no fue reglamentada sino hasta mayo del presente año luego de haber sido incluidos en la lista negra, en otras palabras, se tuvo que aprobar una normativa de apuro para que Panamá no estuviese más en la lista negra de CITES.
La segunda sanción es la futura restricción de las importaciones de camarones procedentes del mar en Estados Unidos de Norteamérica debido a que Panamá no cumplió con la implementación y fiscalización de las normas internacionales sobre el Dispositivo Excluyente de Tortugas (TED, por sus siglas en inglés). Por lo que, le retirarán el certificado a Panamá como país protector de tortugas. Esta noticia apareció en la primera página del diario La Prensa el día 24 de diciembre de 2004.
Las redes de arrastre de camarón se llevan todo a su paso, incluyendo animales que no son objeto de esta pesca. Esta práctica ha sido devastadora para las tortugas marinas, que son animales que respiran aire, por lo cual se ahogan al quedar atrapadas en las redes. De allí que surgió a nivel internacional la implementación de los TED como una solución barata y eficiente para reducir la pesca accidental de tortugas marinas por parte de los barcos camaroneros en un índice de hasta el 97%. De acuerdo a estudios realizados por la Asociación Interamericana para la Defensa del Ambiente. Incluso vale la pena resaltar que las tortugas marinas especialmente están reguladas por CITES, ya que son especies en peligro de extinción.
Panamá debe tomar muy en serio los compromisos ambientales adquiridos, ya que no es adherirnos por adherirnos, debemos entender que también tenemos obligaciones y responsabilidades que cumplir y que son de obligatorio cumplimiento, estamos proyectando una muy mala imagen a nivel internacional al incluirnos en listas negras o que nos retiren certificados por no cumplir con los compromisos ambientales.
La autora es abogada ambiental y miembro
del Comité de
Derecho Ambiental de UICN.
Además en opinión
• Panamá, listas negras y sanciones: Claudia Martáns • Los mártires no merecían perder sus vidas: Lía Escobar • Temas para el 2005: Betty Brannan Jaén • Insistencia o injerencia: Rubén Darío Paredes
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