Conmemorar el 9 de enero nos permite repasar, con la mínima
distancia y perspectiva que proporciona el paso del tiempo,
el significado de los cambios operados en Panamá a
lo largo de los últimos 41 años. En el balance
de este episodio histórico resulta trascendental
el momento en que las fuerzas del país salieron
a la calle, llenaron la avenida 4 de Julio y ejercieron
una presión que arrinconó al poder imperial
de Estados Unidos. De inmediato se aceleraron los cambios
políticos y diplomáticos, algunos de ellos
programados y otros impensados, desde el rompimiento de
relaciones con los Estados Unidos hasta la firma del tratado
Torrijos - Carter y la transferencia definitiva, el 31
de diciembre de 1999, del Canal de Panamá. Fue,
en tal sentido, la feliz culminación del proceso
de recuperación de la soberanía y la consolidación
de la identidad nacional. Por eso, recordar el 9 de enero,
además de motivo de profunda reflexión de
la solidificación de la panameñidad y avance
de la justicia, es un llamado a trabajar para hacer más
grande a esta nación y que esté a la altura
de sus responsabilidades.
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