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Mucho se ha dicho de la publicitada "pelea
natural" que esta noche sostendrán los pugilistas locales Celestino
'Pelenchín' Caballero y Ricardo 'Maestrito' Córdoba, pleito que
en lo personal espero que no resulte otro de los tantos fiascos
que se han dado en el boxeo criollo, con combates que no cumplieron
las expectativas con las cuales se habían promocionado.
De manera muy osada y aprovechando la coyuntura
de que esta pelea Caballero-Córdoba, coincide con aquella épica
batalla natural, que hace más de tres décadas (34 años) protagonizaron
Roberto 'Mano de Piedra' Durán y Ernesto 'Ñato' Marcel, hay quienes
han promovido el encuentro de esta noche a la sombra de aquel
memorable combate, disputado el 16 de mayo de 1970 en el entonces
gimnasio Nuevo Panamá.
No puedo anticipar qué sucederá esta noche
en el pleito entre Caballero y Córdoba, pero de lo que sí estoy
convencido, es de que la calidad boxística de ambos están años
luz de lo que en su momento tenían Durán y Marcel, cuando se
enfrentaron en 1970 y que con el correr de los tiempos se acrecentó.
Independientemente del globo publicitario
que se ha hecho alrededor del encuentro Caballero-Córdoba, no
descarto que pueda ser considerado un pleito natural. Lo positivo
de todo, es que sus respectivos mentores se han atrevido a enfrentarlos
como una manera de ir calibrando sus reales cualidades y potencial
hacia cosas más grandes en sus carreras boxísticas.
Hay que tener en cuenta que una de las claves
que contribuyó al éxito del boxeo panameño en las décadas del
60 y 70 fueron precisamente las peleas naturales entre púgiles
locales, que en esos años tenían que quemarse en verdad el cuero
para poder figurar en una clasificación en cualquiera de los
dos únicos organismos mundiales boxísticos que existían en ese
entonces.
Con el correr de los años y la proliferación
de los organismos mundiales, así como de los promotores con sombrero
de apoderados, el proteccionismo hacia sus pupilos o representados
se ha convertido en una patente para enfrentarlos a rivales de
escaso nivel, a fin de abultar sus records y luego aprovechar
sus contactos para clasificarlos en cualquiera de los tantos
organismos existentes hoy día. De ahí que cuando les toca medirse
a un rival de mediana calidad, simple y sencillamente se desinflan.
Ojalá que esta noche Caballero y Córdoba
marquen la excepción y presenten un buen combate, que por lo
menos deje en el ambiente la esperanza de que podrán venir mejores
días para el opaco panorama que presenta el boxeo criollo, huérfano
de figuras de relieve.
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