Panamá, 6 de enero de 2005
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El sitio de Puerto Obaldía

Escasos suministros, agricultura prohibida y ganadería interrumpida, malos servicios públicos y restricciones por doquier

ROBERTO LOPEZ DUBOIS
rlopezprensa.com

LA PRENSA/Jihan Rodríguez

Uno de los problemas que aquejan a los habitantes de Puerto Obaldía es el suministro de alimentos, pues estos llegan cada dos días por vía aérea o por vía marítima cuando el clima lo permite.

PUERTO OBALDIA, KUNA YALA, Panamá. –El cerco policial impuesto en Puerto Obaldía a causa del conflicto armado que ocurre en la frontera colombo-panameña no es la única barrera que mantiene aislada a esa zona del país.

Sus pobladores se vieron obligados a abandonar la ganadería en los años cincuenta debido a la fiebre aftosa, y en los noventa tuvieron que dejar sus cultivos como consecuencia de las incursiones de irregulares del vecino país, lo que ha ocasionado que para algunos el cerco sea, además, de hambre.

A esto hay que sumar el singular régimen administrativo del corregimiento, que limita su representación en las esferas democráticas del Estado, y las condiciones geográficas que aíslan a la región del resto del país.

Directivos de la Asociación de Puerto Obaldieños Unidos (APOU) explicaron la difícil situación por la que atraviesan los moradores del pueblo.

Puente aéreo

Guardadas las proporciones, pareciera tratarse del Berlín de la post guerra, cuando los aviones aliados burlaron el cerco impuesto por Stalin para alimentar a millones de civiles que quedaron en medio del conflicto. La diferencia en este caso es que Puerto Obaldía no está cercado por comunistas, sino por montañas, el mar y Colombia.

Cada día, dos pequeños aviones de líneas internas privadas llegan al área con pasajeros y con las pocas provisiones que caben en ese tipo de naves. Una libra de "cualquier cosa" paga 25 centavos.

Hay otra "línea de suministros", que es un barco propiedad de los indígenas de la comarca Kuna Yala, el cual va en algunas épocas del año, cuando las condiciones del mar así lo permiten.

El resto de los suministros son obtenidos de las poblaciones colombianas cercanas, como Capurganá y Zapzurro.

Agricultura interrumpida, ganadería prohibida

Antes de los años cincuenta había asentamientos ganaderos de muy buena calidad en Puerto Obaldía. Pero las autoridades prohibieron esa práctica, debido a que en la región del Chocó, fronteriza con Panamá, se registraron casos de fiebre aftosa.

Cincuenta años más tarde, la disposición aún se mantiene, según denunció Luis Ceballos, representante del corregimiento especial de Puerto Obaldía.

Ceballos precisó que los gobiernos de aquella época prometieron a los pobladores suplir la falta de carne y sus derivados, situación que se mantuvo por muchos años, pero ya en la década del 70 la medida fue suspendida. Ahora es un lujo encontrar leche, huevos y carne.

En el caso de la agricultura, la situación hizo crisis durante los años 90, cuando ocurrió el ataque a La Bonga, el 1 de abril de 1997.

En Puerto Obaldía no hay buenas tierras para la agricultura, por ello los campesinos se trasladaban unas dos horas a pie hasta la comunidad de La Bonga, que fue arrasada por comandos paramilitares colombianos, quienes asesinaron a cuatro pobladores, quemaron las casas y los sembrados, y luego intentaron justificar la acción al argumentar que los residentes de la región vendían alimentos a los guerrilleros de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).

Unos 200 habitantes de la zona huyeron hacia otras áreas y el pueblo fue totalmente abandonado. Lo poco que quedó, en la actualidad se encuentra bajo la maleza.

Pero debido a esta acción, prácticamente se dejó de producir arroz, yuca, maíz, zanahoria, plátano, entre otros comestibles, lo que cada vez hace más difícil la alimentación de los pobladores de la zona.

En vista de los ataques en la región, el gobierno de Ernesto Pérez Balladares dio instrucciones a la Policía Nacional para que regulara el ingreso de los pobladores de Puerto Obaldía al área de La Bonga.

Ahora, los residentes deben solicitar permiso a los policías para entrar en la zona y muchas veces no se les permite pernoctar en el área.

Tomando en cuenta que La Bonga está a dos horas a pie de Puerto Obaldía, es imposible que una persona haga el viaje de ida y vuelta, y encima dedique tiempo a las labores de la agricultura en la región.

Hoy por hoy, los moradores tienen que comprar a sus vecinos colombianos los productos que antes cosechaban, pero en vista de que no hay trabajos en el pueblo, entonces tienen que conformarse con "ver con los brazos cruzados las pangas colombianas que llegan a la población cargadas de productos para vender".

Luz limitada y mala agua

En Puerto Obaldía hay una planta de electricidad que es la que suple al pueblo de energía, pero solo trabaja de 6:00 de la tarde a 12:00 de la noche, porque en esta época del año no hay suficiente diesel y las condiciones del mar no permiten el suministro adecuado para extender la operación de la planta, de acuerdo con Candelaria Meza, dueña de la pensión situada en el centro del pueblo.

En el caso del agua, la situación no es mucho mejor, porque el suministro es bastante regular, pero la calidad del líquido no es la más apta para el consumo humano, porque tiene grandes cantidades de bacterias, según estudios realizados por diferentes entes.

Por ello, el agua debe ser hervida y en muchos casos ni siquiera hirviéndola es segura, según explicó la enfermera Gloria de Gutiérrez, con 13 años de labores en el pueblo.

Por otro lado, Juan Ayarza, miembro de APOU, denunció que hay otro problema con el suministro de agua y es que el cuartel de policía se abastece directamente de la tubería madre y "cuando abren esta línea el pueblo se queda sin suministro, ya que la capacidad es limitada. Por otra parte, es bueno enunciar el daño ecológico, ya que las aguas negras del cuartel van a dar directamente al mar sin ningún tipo de tratamiento".

Diferencias raciales

En muy pocas regiones del mundo pasa lo que en Puerto Obaldía; se puede notar que en la mayoría de los lugares hay una discriminación marcada en contra de los indígenas, pero en el área, según la Asociación de Puerto Obaldieños Unidos, el problema es al contrario.

Los indígenas son mayoría, y los pobladores de Puerto Obaldía y La Miel son los únicos panameños con cédula 10 que no son de etnia kuna, sino más bien de ascendencia negra.

De hecho, la población, ubicada entre la comarca Kuna Yala y Colombia, es en su mayoría negra.

"Esto quedó bien marcado cuando se intentó lograr la construcción de un primer ciclo y los indígenas se opusieron. Hace muchos años peleamos por eso, pero ellos se oponen", agregó Meza.

Tal situación, según los miembros de la asociación, los hace víctimas de la discriminación por parte de los indígenas, que invierten los recursos estatales en sus comunidades; al igual que del legislador del área, que es elegido por los indígenas como primera mayoría de la zona. Debido a esta situación, se han frenado las inversiones en materia de salud y educación. "Muchas veces se ofrece alguna ayuda para la comunidad, como acueductos u otros, pero los indígenas la rechazan porque su cultura es distinta. A ellos no les hace falta, pero a nosotros sí", precisó uno de los moradores del pueblo que no quiso identificarse para no tener "problemas posteriores".

Restricciones al libre tránsito

Desde que la situación con la insurgencia colombiana se incrementó en la frontera, la policía impuso una serie de medidas tendientes a garantizar el orden público en la región. Una de ellas obliga a los pobladores a reportar en la estación policial cuándo y por qué van pasar de los límites establecidos por las trincheras que protegen al pueblo.

Para ir al río, a la playa o a los campos cercanos, es indispensable comunicar la salida y esperar el visto bueno. Esto, según ha sido explicado múltiples veces por autoridades policiales, se hace para garantizar la seguridad de los pobladores, pero estos dicen que en principio la medida fue acogida con buenos ojos, aunque con el pasar del tiempo ya no la consideran necesaria, porque según argumentan el ejército colombiano ha tomado posiciones en la región y "no hay insurgentes en el área".

Visto lo anterior, solicitan a las autoridades policiales asentadas en la zona que revisen las medidas y las adecuen a la situación actual.

Esperan por el nuevo gobierno

En la actualidad, Puerto Obaldía no tiene corregidor, porque debido a su régimen administrativo "especial" éste debe ser nombrado por el Ministerio de Gobierno y Justicia.

Pero mientras este asunto no se resuelva, la Policía Nacional se encarga.

Luis Ceballos, representante del corregimiento de Puerto Obaldía y miembro de la Asociación de Puerto Obaldieños Unidos, asegura que ya se ha contactado a funcionarios del Ministerio de Gobierno para que analicen la designación del funcionario.

Los pobladores tienen fe en que no se repita lo sucedido en administraciones anteriores. Dicen que durante la visita efectuada por la ex presidenta Mireya Moscoso, solo vieron a una señora chiquita, que se bajó del helicóptero, se reunió en el cuartel con los policías y ni siquiera volteó la mirada al pueblo.

"Muchos de los niños ni siquiera se percataron de quién era, porque como ven televisión colombiana no conocían a Moscoso", contó Juan Ayarza. Igual situación ocurrió con el ex presidente Ernesto Pérez Balladares durante su visita al área.

"Queremos que el gobierno dirija su atención hacia este pequeño rincón de la República, en el cual somos tan panameños como todos los nacidos en este país, y que nos brinde ayuda en educación, transporte y capacitación", añadió Ayarza.

La estructura administrativa

La estructura administrativa de Puerto Obaldía es como una especie de rompecabezas, ya que geográficamente está enclavada en la comarca Kuna Yala, pero no depende directamente del Congreso General Kuna, aunque según los pobladores esa instancia tiene mucha influencia.

"Pertenecemos a la comarca, pero no tenemos saila y no somos invitados a participar del Congreso Kuna. Sin embargo, a la hora de las elecciones nuestros votos sí cuentan; tanto, que en las últimos comicios fueron la diferencia", recordó Juan Ayarza.

Puerto Obaldía es un corregimiento especial, sin régimen municipal. Tiene un representante de corregimiento elegido por votación popular, pero este no es concejal de ningún distrito. Además, el corregidor de policía es nombrado por la Dirección de Gobiernos locales del Ministerio de Gobierno y Justicia, ante la carencia de un régimen municipal.


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