Anualmente
el revisado vehicular se convierte en un dolor de cabeza
para los miles de conductores y dueños de vehículos
que tienen que someterse a tediosos trámites burocráticos.
Y en cada ocasión las autoridades inventan algo
nuevo o cambian el procedimiento para crear mayor confusión
e incomodidad. Mientras todo esto ocurre, las calles y
avenidas del país siguen llenas de autos, buses
y camiones que no cumplen con los mínimos requisitos
de seguridad para transitar, transformándose en
un verdadero peligro para la circulación. La población
en general se pregunta, ¿cuándo será el
día en que la Autoridad del Tránsito y Transporte
Terrestre ataque el problema de raíz y cree un mecanismo
a prueba de corruptos y juega vivos? La comunidad espera
que, más que convertir la fotografía del
vehículo en un nuevo requisito del revisado, ésta
sea una medida real para comprobar que el vehículo
fue inspeccionado y revisado. La realidad es que mientras
en el país no se castigue a los que incumplen las
normas, no habrá medida que detenga la creatividad
de los ociosos que siempre hallarán una forma de
evadir su responsabilidad.
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