Panamá, 3 de enero de 2005
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Muerte de Remón, un crimen sin culpables

Archivos públicos de EU tienen documentos que revelan anomalías en las investigaciones del homicidio

Betty Brannan Jaen
Corresponsal

laprensadc@aol.com

Rubén Miró es conducido por personal de la Guardia Nacional

(Segunda y última entrega)

WASHINGTON, D.C. --Quizás porque los estadounidenses sabían quién era el verdadero asesino del presidente José Antonio Remón Cantera, sus comunicaciones internas daban por hecho que era una farsa el juicio seguido a José Ramón Guizado, vicepresidente que tras el homicidio asumió la Presidencia.

Remón fue asesinado a balazos a las 7:30 de la noche del 2 de enero de 1955, en el hipódromo Juan Franco. Los archivos públicos del Gobierno de Estados Unidos contienen documentos que dan cuenta de las anomalías en las investigaciones del crimen y los procesos judiciales. Al final, no hubo culpables en la cárcel. Las dos personas que más tiempo estuvieron detenidas por el asesinato finalmente fueron liberadas.

Una de ellas fue Guizado, detenido y procesado por la Asamblea Nacional porque el abogado panameño Rubén Miró, quien confesó la autoría material, lo vinculó con el crimen. Miró estuvo dos años en la cárcel, hasta que fue absuelto por un jurado de conciencia. El 31 de diciembre de 1969 fue muerto a tiros. Guizado fue puesto en libertad después de la absolución de Miró.

Guizado culpable, un juicio manipulado

La Embajada de Estados Unidos en Panamá dudó desde el principio que hubiera suficientes pruebas contra Guizado y que el juicio en su contra cumpliría con las garantías del debido proceso.

Un cable fechado el 15 de enero de 1955, dirigido al secretario de Estado, señaló que aunque la Embajada no había tenido oportunidad de examinar todas las pruebas, las que se habían divulgado públicamente "parecen dudosas". Para marzo de 1955, ya los norteamericanos consideraban obvio que el gobierno "está haciendo todo lo posible por condenar a Guizado a como dé lugar" y que el juicio resultaría en un veredicto injusto ["a miscarriage of justice"]. Varios cables deploraron que la clase política panameña parecía aceptar con un alzar de hombros que un veredicto injusto era preferible al riesgo de un golpe de Estado por parte de quienes deseaban encubrir la verdad de los hechos.

Los funcionarios norteamericanos deploraron privadamente lo que les pareció "una campaña" burda para condenar a Guizado ante la opinión pública con linchamientos simulados y avionetas que desde el aire repartían fotografías de Guizado y Miró con el eslogan "los culpables tienen que ser castigados".

A la conclusión del juicio, cuando el diario New York Times publicó un editorial en el que elogiaba que se había hecho justicia en Panamá, el embajador Selden Chapin expresó enorme disgusto en un cable dirigido al secretario de Estado. Lejos de ser "un modelo de rectitud y justicia imparcial", dijo Chapin, el juicio a Guizado fue "un proceso manipulado políticamente para remover a Guizado de la Presidencia, donde se condenó a Guizado aunque las pruebas no comprobaron que este estuvo implicado en el asesinato de Remón".

El Departamento de Estado en Washington respondió a Chapin diciendo que Guizado "no tuvo un juicio justo" y que todo el proceso había sido "un espectáculo deprimente".

Las siete teorías del crimen

Si en Panamá no había claridad sobre el porqué del asesinato, en Washington tampoco. Los cables diplomáticos estadounidenses revelan que entre funcionarios de ese gobierno circularon al menos siete teorías distintas sobre la motivación y los autores del crimen.

1. Sospechoso doméstico

Se rumoraba que la simple política doméstica había motivado el crimen y los arnulfistas encabezaban la lista de sospechosos. Remón había derrocado a Arnulfo Arias en 1951.

Otra versión de esta tesis era que Guizado fue inculpado del crimen porque rehusó nombrar a Alejandro Remón (hermano del difunto presidente) como ministro de Gobierno y Justicia en su gabinete, y que el gobierno luego se dedicó a asegurar que Guizado fuera condenado porque de ser absuelto, tendría derecho a retomar la Presidencia y destituir al ministro Remón. Varios cables diplomáticos a Washington plantearon esta teoría.

2. Eliminar a los dictadores

Esta teoría está relacionada con las pugnas ideológicas del momento en la América Latina. El 3 de enero, un día después del homicidio, un cable enviado por la Embajada estadounidense en Caracas, Venezuela, planteó que el asesinato de Remón era parte de un plan para eliminar "a los llamados dictadores presidentes". Parece que el jefe venezolano de seguridad dijo a los norteamericanos que Remón le había dicho dos semanas antes al general Marcos Pérez Jiménez, presidente de Venezuela, que "sicarios cubanos nos quieren liquidar" y que Anastasio Tacho Somoza García, dictador militar de Nicaragua, había expresado lo mismo. Somoza fue ultimado a tiros en 1956, durante una fiesta.

Se especuló que el presidente de Costa Rica, José Figueres, estaba detrás del plan. La Cancillería venezolana descartó esta teoría tres días después. Informó al embajador estadounidense en Venezuela que Figueres y los otros vecinos de Panamá "no tienen nada que ver con el crimen porque no tienen motivo".

El 5 de enero, en Washington, el director de la Agencia Central de Inteligencia (CIA), que era Allen Dulles, hermano de John Foster Dulles, el secretario de Estado, dijo que aunque "los dictadores de Nicaragua y Venezuela" querían culpar a Figueres (crítico virulento de las dictaduras), él dudaba que Figueres fuera capaz de asesinar a Remón.

Dulles dijo que se inclinaba más a pensar que el asesinato era "una vendetta" de los arnulfistas, pero un informe de inteligencia después observó que no había pruebas que vincularan a Arias con el asesinato, ni había indicios de que era parte de un intento de golpe.

Por otro lado, hay un memorándum secreto de la CIA, con fecha del 24 de abril de 1954, que informa de problemas fronterizos entre Costa Rica y Nicaragua, con tropas nicaragüenses posiblemente preparándose para atacar a Costa Rica y rumores de tropas venezolanas en Chiriquí. El documento señala que Figueres quería reunirse con Remón pero que "sentía gran temor de ser asesinado".

También hay documentos del Departamento de Estado que plantean que Figueres mandó a matar a Remón para "frustrar los planes venezolanos de atacarlo desde bases en Panamá".

3. Remón y los narcotraficantes

Una tercera teoría era que el asesinato de Remón tenía algo que ver con drogas o actividades mafiosas. Esta tesis, que apareció en la revista cubana Bohemia, atrajo el interés de varios periodistas norteamericanos y fue utilizada por la defensa de Guizado. La versión principal de esta teoría era que el Gobierno panameño –y quizás el mismo Remón– estaba muy involucrado en el narcotráfico, al punto que el presidente Eisenhower supuestamente advirtió a Remón que si no ponía mano dura para controlar el narcotráfico en Panamá, Estados Unidos suspendería la negociación de un nuevo tratado con Panamá. Ante eso, según esta tesis, los narcotraficantes asesinaron a Remón para proteger su negocio y a ciertos "altos funcionarios" del Gobierno panameño. Varios periodistas pidieron explicaciones del Departamento de Estado, que respondió, de manera bastante escueta, que "este departamento no tiene información que sustente eso".

Hugo Pérez, un abogado en Washington contratado por la familia Guizado, pidió por escrito que el Gobierno estadounidense se pronunciara con más detalles sobre el tema, porque la posibilidad de que narcotraficantes hubieran asesinado a Remón obviamente exculpaba a Guizado. El Departamento de Estado rehusó entrometerse.

Los documentos disponibles hasta el momento no confirman que Remón y/o sus allegados estaban involucrados en el narcotráfico, pero sí hay un documento extraño que niega que a la esposa de Remón se le confiscaron narcóticos en Puerto Rico en 1954.

4. 'Culpar a algún gringo'

También surgieron algunas teorías, con menos credibilidad. El diario panameño El Día publicó en 1957 las declaraciones de un abogado panameño llamado Nicolás C. Pérez, quien sostuvo que dos norteamericanos, Adolfo Hans y William Campbell, habían confesado la autoría del crimen. Pérez luego se retractó y la Embajada estadounidense decidió que esto era solo un intento más por "culpar a algún gringo" del asesinato.

Otra teoría que inculpaba "a los gringos" fue planteada por un J.H. Hooper, de Tennessee, quien dijo que cuando él estuvo en Panamá en 1953, oyó hablar de un grupo que planeaba asesinar a Remón y poner explosivos en el Canal de Panamá. La Embajada estadounidense investigó esto y descubrió que Hooper "es muy conocido como fuente constante de historias extrañas, infundadas, y subversivas", por lo que "este despacho no le otorga credibilidad alguna".

5. Un asesino a sueldo

Hay otra teoría que señala al ciudadano estadounidense Irving Martin Lipstein como el asesino de Remón. Lipstein llegó a Panamá el mismo 2 de enero, procedente de Venezuela, y fue detenido como parte de la investigación. La Embajada intervino para que Lipstein fuera liberado (y este rápidamente abandonó el país), pero los documentos disponibles hasta el momento sostienen que "Lipstein no estuvo implicado de manera alguna en el asesinato del presidente Remón".

Lo siguiente es tomado de un documento interno de Departamento de Estado con fecha del 7 de septiembre de 1955:

"Lipstein no fue liberado como un favor especial para la Embajada sino porque las autoridades estaban convencidas de que él era inocente. El caso de Lipstein fue manejado como un caso puro de ‘protección’ por la Embajada. En todo momento, la posición de la Embajada fue que Lipstein debiera ser puesto en libertad si era inocente o acordado un trato justo si era culpable… Las declacaciones y los movimientos de Lipstein fueron verificados muy cuidadosamente por un funcionario [de la Embajada] y la Policía de la Zona del Canal, y se obtuvieron las declaraciones juramentadas de varios testigos que aseguraron que Lipstein estaba en la Zona, a mucha distancia del lugar del asesinato… Todos los que estudiaron el caso de Lipstein estuvieron convencidos de su inocencia... [con la posible excepción] del investigador cubano y los dos policías de Nueva York [que estuvieron en Panamá]. Lipstein solo fue liberado después de que Miró confesara".

Fuentes panameñas insisten en que Lipstein puede haber sido un asesino a sueldo de la mafia estadounidense y que se le hicieron pruebas de parafina que fueron positivas, mostrando que había usado armas de fuego recientemente, además de que le encontraron fango en los zapatos. Pero los documentos estadounidenses no mencionan nada de esto. (Ver Estudios sobre el Panamá Republicano, por Patricia Pizzurno Gelos y Celestino Andrés Araúz.)

6. Involucran a la CIA

También circula la teoría de que la CIA asesinó a Remón. En www.ajweberman.com/nodules/nodule6.htm hay una afirmación que es casi modelo de cómo el internet puede ser fuente de desinformación. Bajo el titular "El asesinato de José Antonio Remón", hay un párrafo que dice así:

Diagrama presentado por el médico forense que explica la trayectorias de las balas en el cuerpo de Remón.

"En 1954, el [vicepresidente Richard] Nixon estuvo involucrado en PB Success y se reunió con los empleados de la CIA, E. Howard Hunt y David Atlee Phillips. El primero de enero de 1955, Nixon supuestamente asistió a una reunión en Honduras, donde se discutieron planes para asesinar al presidente de Panamá, José Antonio Remón. Se alega que un equipo de asesinos profesionales estaba presente, junto a Nixon y el ex agente de la CIA Marion Cooper, quien relató esta información al senador Frank Church. El día siguiente, José Antonio Remón murió ametrallado. Un informe sobre el asesinato de José Antonio Remón, presidente de Panamá, fechado primero de febrero de 1955 [WCD 279] reposa en los Archivos Nacionales como parte de los archivos Kennedy".

Es cierto que un informe sobre el asesinato de Remón está incluido en los archivos del homicidio del presidente estadounidense John Kennedy, porque la Comisión Warren hizo un repaso de todos los asesinatos de presidentes en memoria reciente como parte de su investigación sobre la muerte de Kennedy. El informe no contiene nada comprometedor sobre la muerte de Remón ni vincula a la CIA con el crimen.

Documentos de la CIA, sin embargo, sí vinculan al agente Marion Cooper con Panamá de una manera muy extraña. En mayo de 1953, la Policía panameña arrestó a Cooper en territorio panameño y se descubrió que Cooper había estado "haciendo vuelos de armas y municiones" en Centroamérica. Algo muy raro estaba entre manos porque el diario Star and Herald reportó el incidente y señaló que el Gobierno de Honduras había pedido la extradición de Cooper. Otros documentos de la CIA vinculan a Cooper con un diplomático panameño de nombre Jorge Delgado, descrito como íntimo de Remón y Somoza, e implican a Delgado en la operación PB Success para derrocar al presidente Jacobo Arbenz, de Guatemala.

7. EU y Somoza, cómplices

Un documento secreto fechado 26 de enero de 1956 señala que un periodista norteamericano, Edwin Lahey, informó al "Panama Desk" del Departamento de Estado en Washington que él tenía información de que Somoza tenía preso a un hombre llamado Jiménez Ballar, que había confesado el asesinato de Remón. El funcionario del Panama Desk se hizo el tonto pero enseguida envió un memo secreto al embajador estadounidense en Nicaragua, advirtiéndole que "Lahey tiene la historia bastante correcta, excepto por unos cuantos detalles".

Vale subrayar la importancia de lo que este 'documento bomba' revela: ¡Que Somoza tuvo preso a una persona que había confesado su autoría del asesinato de Remón y que los funcionarios estadounidenses estaban encubriendo el hecho!

Como mínimo, este documento implica complicidad entre Estados Unidos y Somoza para encubrir hechos que pudieron haber comprobado la inocencia de Guizado, pero el documento también abre la posibilidad de que la complicidad de Estados Unidos iba mucho más allá de simple encubrimiento. No sabremos la verdad completa hasta que Estados Unidos desclasifique todos esos documentos secretos que todavía mantiene bajo llave.


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