Ideas para el Año
Nuevo
Hay que mejorar la bienvenida al pasajero en Tocumen y es imperativo que el quiosco del IPAT (Instituto Panameño de Turismo) esté atendido siempre para brindar información y asistencia al visitante Betty Brannan Jaén
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WASHINGTON, D.C. –En el espíritu de Año Nuevo tengo una listita de ideas pequeñas que normalmente no ameritarían un espacio como este, pero que hoy –modestamente– me atrevo a proponer.
Propongo, para comenzar, que instituyamos la costumbre de que los presidentes panameños celebren una conferencia de prensa mensual. Un presidente hábil, como John F. Kennedy o Bill Clinton, sabrá sacarle ventaja a estos encuentros, mientras que el público se beneficiará de la apertura y la información brindada. En Estados Unidos, el presidente George W. Bush rehúye someterse a las ruedas de prensa en que Kennedy se lucía, por lo que sería muy elogiable que el presidente panameño, Martín Torrijos, hiciera exactamente lo contrario.
Ciertamente hay muchas otras cosas que el nuevo gobierno podría hacer para mejorar las cosas en Panamá, pero hoy no quiero hablar de ideas grandes sino de las chiquitas. Desburocratización es una tarea grande y absolutamente necesaria, pero hay muchas personas que podrían analizar eso mejor que yo. Hoy solo imploro la eliminación de dos cositas: del papel sellado y de las "copias autenticadas". Lo absurdo del papel sellado se explica por sí solo (especialmente en esta era computarizada), pero yo debo ser la única panameña que no entiende el concepto de "copias autenticadas". Cada vez que me piden una "copia autenticada" de la cédula, yo sencillamente le doy la cédula al funcionario y le digo que saque él mismo la copia; así confirmará que es una copia auténtica. Si me quiere cobrar la copia, que me la cobre. Pero no, eso no es lo que quieren. Una "copia autenticada" requiere que yo le pague 10 centavos al tipo en la acera que tiene una máquina copiadora bajo un palo y me vaya a la Plaza Porras para que otra funcionaria –que no ha hecho el menor intento por verificar la autenticidad de la cédula o de la copia– le ponga un sello de "copia autenticada". ¿De qué sirve eso?
Tengo cuatro sugerencias modestas para la Cancillería: Uno, debiera crearse una oficina de promoción de productos nacionales que coordine suplir a las embajadas importantes de productos panameños (seco, ron, café, cerveza, y mucho más) e insista que las embajadas aprovechen todas las oportunidades posibles de promoverlos. Dos, hay que proyectar lo panameño siempre que alguna representación nuestra se presente en el extranjero; me molestó mucho ver, por ejemplo, que el equipo panameño en las Olimpiadas de Atenas no llevaba nada en el uniforme que lo identificara como panameño. Tres, sería astuto usar a figuras panameñas de fama internacional –como Mariano Rivera y Justine Pasek– para el cabildeo del TLC (tratado de libre comercio) y otras campañas para promover al país. República Dominicana hizo así con el beisbolero Sammy Sosa, cuando este estaba en su apogeo, y varias campañas de cabildeo han usado bellezas de Hollywood para atraer la atención de senadores y congresistas. Cuatro, debe crearse un programa para ir comprando, poco a poco, propiedades en el extranjero para las embajadas; si se hace inteligentemente, esto representaría un ahorro a largo plazo y aseguraría una representación digna en los países importantes.
Otra idea pequeña, con respecto a los pasaportes vencidos: En lugar de tener que expedir un documento nuevo, ¿no se le podría poner un sello que extienda la validez del documento por otros cinco años? Muchos países hacen así. Aunque cobraran los mismos 50 dólares por este servicio, todos los involucrados –funcionarios y ciudadanos– se ahorrarían un montón de tiempo y el Estado se ahorraría un montón de papel.
De pasaportes paso a turismo, donde hay que hacer una labor muy grande, pero hoy solo mencionaré algunas ideas chiquitas. Hay que mejorar la bienvenida al pasajero en Tocumen y es imperativo que el quiosco del IPAT (Instituto Panameño de Turismo) esté atendido siempre para brindar información y asistencia al visitante que necesite saber de transporte, hospedaje, giras, etcétera. Para el viajero en tránsito, debiera ofrecerse giras rápidas que le permitan ver algo más que el aeropuerto. Una vez que yo estuve haciendo conexión de vuelos en El Cairo, en la sala de tránsito del aeropuerto me ofrecieron una gira de cuatro horas –con visa instantánea de transeúnte– que me permitió ver las pirámides, el museo de antigüedades y un poquito de la ciudad, además de gastarme unos dolaritos que contribuyeron a la economía local. ¿Ofrecemos algo así en Tocumen? Creo que no.
Cierro con esto: ¿No sería sensacional que hubiera un taxi acuático entre Punta Paitilla y Fuerte Amador?
La autora es corresponsal de La Prensa
Además en opinión
• Signos en la etapa post-ideológica: I. Roberto Eisenmann, Jr. • La salud en el 2005: Xavier Sáez-Llorens • Ideas para el Año Nuevo: Betty Brannan Jaén • Asignatura pendiente para el nuevo año: Demetrio Olaciregui Q.
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