Hoy
se cumplen 50 años del magnicidio de José A.
Remón Cantera, quien fue víctima de un crimen
sobre el cual aún quedan algunas dudas. Remón
fue el primer presidente de la República egresado
del Instituto Nacional de Panamá. Luego de graduarse
en la Academia Militar de México, ingresó al
servicio de la Policía Nacional en 1931 y llegó a
ser comandante. La situación política del
país, determinada por acontecimientos ocurridos
entre 1931 y 1952, produjo la evolución de la fuerza
pública como factor decisivo en la política
panameña. Desde que Remón asumió la
Presidencia en 1952, no volvió a usar el uniforme
militar; su gobierno fue civil y los otros militares y
sus subalternos no tuvieron intervención directa
en el manejo de la cosa pública. Su gobierno fue
fuerte, pero respetuoso de la libertad de expresión.
Aunque algunos de sus amigos se aprovecharon de las circunstancias,
la corrupción no se generalizó. Como presidente,
logró el apoyo de personas que no eran familiares
ni copartidarios, sobre todo en el tema de las relaciones
exteriores que tuvo su expresión en el Tratado Remón-Eisenhower
con el lema de “Ni millones ni limosnas, queremos
justicia”. El proceso iniciado con Remón -y
terminado con la dictadura de Noriega y sus militares-
indica cómo evoluciona el poder castrense hasta
convertirse en poder absoluto, cuando la fuerza pública
adquiere y ejerce poder político. Y eso es lo que
ahora debemos tener presente y evitar que después
de eliminado el ejército, pudieran surgir tentaciones
sobre el retorno al militarismo en Panamá.
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